Viaje de Prom

Todavía sigue la indignación por los 15,600 soles que un buen número de congresistas ha cobrado como “gastos de instalación”, que en opinión de una gran mayoría de peruanos es inmoral,  y otro nuevo desatino nos hace pensar que -lejos de ser errores de principiante- hay que preocuparse de verdad.

Bajo el eufemismo de “Jornada de Representación Institucional del Congreso de la República en la Región Ica” nuestro Congreso pretende llevar a cabo otro despropósito gastando -sólo en logística y sin contar sueldos por los dos días de viaje-  más de 100 mil dólares en el traslado de los 130 señores parlamentarios y 234 empleados, entre asesores y asistentes administrativos, para “llevar una sesión del Pleno al pueblo”, contratando además, para su traslado y movilidad, dos aviones, dos helicópteros y 45 camionetas 4 x 4 y hospedándose en lujosos hoteles como Las Dunas y El Huarango, en Ica.

 

Según el congresista Michael Urtecho, tercer Vicepresidente,  “el gasto se explica pues el Congreso irá a los distritos más olvidados de Ica”. Para el Ministro y Congresista Daniel Mora “La democracia cuesta y si queremos que la población sienta que sus autoridades están más cerca, pues hay que gastar” .  Daniel Abugattas, Presidente y entusiasta promotor de esta actividad, justifica la expedición señalando que “En el Perú se perdió el vínculo entre representantes y representados”. Piensan que esta es la forma de recuperar ese vínculo perdido.

 

Un gasto de este tipo más parece un dispendio y puede ser visto como una afrenta y hasta como una burla por los pobladores de estas zonas que, después de cuatro años del terremoto de agosto del 2007, no han podido ser reconstruidas ni con los servicios básicos.

 

Nadie duda que los poderes del Estado deben acercarse a la población; nadie piensa que los congresistas no deben estar al lado de sus electores más humildes; ninguna persona puede oponerse a que nuestros representantes estén, in situ, donde está la miseria, el dolor y la necesidad, pero un viaje con este tipo de despliegue es simplemente contraproducente.

 

Si realmente quieren viajar y ser eficientes podrían ir en un grupo menor, con una movilidad terrestre más sencilla, un alojamiento que debiera ser modesto y una agenda de trabajo sin pompa, golpes de pecho ni condecoraciones.

 

El Congreso de la República requiere legitimidad y una imagen sólida y respetable. Es indispensable que sea así. Esto se logra con conductas, actos y gestos políticos que demuestren sentido común y sensatez.  La imagen del Congreso no necesita de viajes como este que sólo lo alejan del ciudadano de a pie. Basta tomar un taxi, una combi o caminar por la calle y preguntar a la gente qué piensa de iniciativas como esta donde la frivolidad parece estar presente.

 

El pueblo, para identificarse con el Congreso, demanda  cosas sencillas como que trabajen en las leyes urgentes y que se conduzcan y sean ejemplo de honestidad, humildad y  dedicación. Nada de viajes ostentosos que más parecen un grupo de amigos en “viaje de prom”.

 

Alfonso Baella Herrera

 

 

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