Un antes y un después

La acción política del Presidente Humala al dirigirse, a través de un Mensaje a la Nación,  ha terminado por zanjar la indefinición política en la que estuvo el Gobierno durante los últimos meses a raíz del Proyecto Minero Conga.Hay varios mensajes y reflexiones, más allá inclusive del propio discurso, que es necesario puntualizar.

En el papel ha condicionado el desarrollo del proyecto al cumplimiento de las recomendaciones periciales para mejorar el impacto social y ambiental, y en ese sentido, cuadruplicar la capacidad de almacenamiento de agua, constituir un fondo social para construir escuelas, postas médicas y otros -durante el tiempo de desarrollo y cierre de la mina-, garantizar 10 mil puestos de trabajo directos y no afectar cuatro sino sólo dos lagunas. En pocas palabras más agua, más trabajo, más infraestructura y mejor medio ambiente para los cajamarquinos.

 

Pero más allá el Presidente le ha dicho a los inversionistas que deben ganar el apoyo de las poblaciones para que sus proyectos sean sostenibles. Es decir, a partir de ahora, el componente social debe ser no sólo indispensable sino concreto y sustantivo en términos de beneficios para la población. Vengan a invertir pero compartan más, fuera la soberbia y bienvenida la inclusión, ha dicho, al mismo tiempo de reconocer que la pobreza ha sido responsabilidad del Gobierno Nacional y Regional.

 

El discurso centrado y sensato del Jefe de Estado contrasta con la reacción del Presidente Regional de Cajamarca, Gregorio Santos, quien dijo y se desdijo en horas para finalmente afirmar: “Mientras Presidenta Argentina recupera soberanía sobre recursos naturales, Perú se arrodilla a transnacionales para garantizar continuismo neoliberal”.  Santos perdió la oportunidad que las circunstancias le daban.  Muy lejos de aprovechar los espacios que Humala generó en su discurso cuando dijo: “Que la Empresa cumpla con las exigencias ambientales y sociales que se derivan del Informe Pericial y los Estudios realizados y validados previamente” y donde podía dialogar para incluir parte de los Estudios que él había encargado, Santos volvió a actuar ya no sólo intransigente sino como un político sin visión alguna. Su agenda es personal, electoral y demagógica.

 

Las palabras del Presidente han delineado la cancha de la inclusión social y han dejado fuera a los reyezuelos de la incompetencia. No cabe duda que estamos frente a un antes y un después. El país ha logrado pasar por este desfiladero para seguir con esperanza el camino hacia el desarrollo.

 

Alfonso Baella Herrera

@alfonsobaella

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