Tragedia Monumental

El sábado último volvimos a asistir a un espectáculo triste y degradante en un estadio de fútbol.Un grupo de desadaptados, bajo los efectos del alcohol y las drogas, perpetró un crimen lanzando al vacío y asesinando a Walter Oyarce; un joven estudiante de ingeniería de 23 años.

Más allá de los autores inmediatos hay otros responsables. Allí están el municipio, los clubes, las autoridades deportivas, policiales, judiciales y hasta políticas. Sin embargo me atrevo a preguntar si también, algo de esa responsabilidad  nos toca a nosotros los espectadores. ¿Son sólo los otros o somos, en realidad, todos?

 

Hace rato que algo no está bien en nuestro país. La violencia nos está ganando la batalla. La muerte ya no es noticia y espera su turno por nosotros. Las drogas y el alcohol están degenerando nuestra juventud y nos están poniendo al borde del precipicio.

 

Debemos actuar para recuperar los valores que hacen que una sociedad prospere. Asi como estamos no vamos a lograrlo y sólo seguiremos cuesta abajo hacia un país con más muertes de jóvenes inocentes. No esperemos más porque un hijo nuestro podría ser el próximo. Al interior de nuestras familias es donde tenemos el mayor desafío. Nuestros hijos deben recibir ejemplo de prudencia, respeto, alegría, autoestima, justicia, solidaridad, espiritualidad y sobre todo amor.

 

Tenemos que esforzarnos y corregir el rumbo que parece perdido. Lo ocurrido es el reflejo de algo que está de mal en peor. No es sólo responsabilidad de atacantes y victimarios sino, en realidad, nos compete a todos. Que la absurda muerte de Walter Oyarce nos deje una lección. Que el dolor de su familia no sea en vano.

 

Alfonso Baella Herrera

www.baella.com

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