TIRO DE GRACIA A LA CVR

La Comisión de Justicia desactivó, finalmente, el subgrupo de DDHH que dirigía Martha Chávez. La propuesta la hizo el legislador Heriberto Benítez; el mismo que días antes había votado a su favor. Por 9 votos a favor y siete en contra la mayoría nacionalista y oficialista intentó, con este hecho, pasar la página. Bajo el pretexto de falta de objetividad, pretendieron silenciar a la congresista y escarmentar a todo aquel que desafíe la autoproclamada titularidad en la defensa de los derechos humanos de un grupo de ONGs y personas que han hecho de este tema un gran negocio.

 

En el fondo, hay que agradecerle a Chávez y a sus opositores, a todos por igual, por abrir el debate sobre el informe de la comisión de la verdad y la reconciliación, CVR. Más allá de antipatías o simpatías hacia la congresista fujimorista -y abstrayéndonos de ella- esa revisión, en todos sus alcances y detalles, debe darse.

 

La objetividad y rigurosidad con la verdad es una obligación con los deudos y con la historia de nuestro país. El terrorismo homicida y genocida -y Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru lo fueron con toda su cobardía y demencia- fue la peor amenaza que tuvo la democracia. Si ese informe estuvo bien hecho nadie debería sentirse preocupado por una revisión; pero si hubo sesgo, subjetividad y direccionamiento, todos debemos saberlo.

 

Lo peor que podemos hacer es cerrar los ojos frente a la verdad. La reconciliación es lo último que ha logrado este informe y, menos aún, sus autores. El Estado, por ejemplo, ha hecho poco, por su parte. Un estudio realizado por la Defensoría del Pueblo, a los diez años de la CVR, encontró que las reparaciones colectivas solo han financiado al 33% de las comunidades inscritas y las reparaciones individuales únicamente ha conseguido entregar compensaciones económicas al 37% de individuos acreditados . Peor aún, los recursos para estas reparaciones se han reducido de 54 millones de soles en el 2009 a sólo 10 millones de soles en el 2013 y poco o casi nada de este dinero se ha fiscalizado.

 

Aquí hay muchos que se rasgan las vestiduras, promueven marchas, protestas y hasta amenazas de muerte contra quienes piensan diferente. Pero eso más parece ser sólo un recurso para no soltar una fuente de ingresos económicos o de réditos políticos. Ayer el congreso vetando a una congresista, por más antipática que sea, le dio un tiro de gracia a la CVR y su informe. Revisarlo es una obligación y un derecho.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso el 13.11.2013

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