SUEÑO HECHO REALIDAD

En una reciente entrevista a través de CNN, nuestra influyente primera dama, Nadine Heredia reveló que no sueña con ser presidenta del Perú.  Heredia dijo textualmente lo siguiente: “Yo no sueño con ser presidenta. Yo estoy apoyando a mi esposo con todo el amor que le tengo a este país que me ha dado mucho”. Lo cierto es que ese “apoyo” es, en la práctica, un poder paralelo que prácticamente ya nadie discute y muchos aplauden. El argumento es bien simple, mejor con ella que sin ella.

 

Sin embargo el debate sobre si debe regularse o no ese papel está abierto; y debería porque todas las acciones de gobierno deben transparentarse. Nadine no sólo influye sino que define y ordena a nombre del presidente, a nombre de la pareja presidencial, o peor aún, a nombre de ella misma. Si sueña o no con ser presidenta nadie lo sabe a ciencia cierta, pero por ahora ejerce una presidencia vedada, prohibida y peligrosa.

 

En la última encuesta de Ipsos-Apoyo ( http://bit.ly/1edvQOc ) el 60% de los peruanos se manifestaron señalando que creían que Nadine sí postularía a la presidencia y el 64% señaló que no debería. Más aún, un 72%  dijo que no debía ejercer el papel de primera dama y de presidenta del partido de gobierno.  Es evidente el conflicto de intereses y la iniquidad. Esa contemplación tarde o temprano nos pasará, como ocurrió antes, una enorme factura.

 

Ayer la congresista Lourdes Alcorta fue tajante con el periodista Gonzalo Pajares de Peru21: “Para usted, ¿Nadine Heredia manda en Palacio?
No tengo la menor duda. Además, a ella le gusta que todos sepamos que ella detenta el poder” (http://bit.ly/1n6gC78) .  Carmen Omonte, la todavía ministra de La Mujer y Poblaciones Vulnerables, ha señalado, siguiendo las recomendaciones de la Contraloría General de la República, que el rol de la primera dama debe normarse.  En Julio del año pasado esa entidad emitió un informe en el que señalaba que las actividades de la primera dama habían costado, a todos los peruanos, más de 3.3 millones de soles. Muchos dicen que la cifra es muchísimo mayor y que sigue creciendo sin control.

 

En un país serio, y el Perú debe serlo, las decisiones de gobierno deben tener responsables.  Sino seguiremos viendo el triste espectáculo de funcionarios, ministros o primeros ministros de rodillas siguiendo ordenes de un poder ilegítimo o durando apenas días, semanas o meses en el cargo por no aceptar caprichos palaciegos.

 

Sin instituciones no hay futuro. Podremos seguir creciendo pero nunca seremos ni seguros ni confiables como Estado. Puede ser cierto que la presidencia del Perú no le quite el sueño a Nadine Heredia. Es obvio, porque nadie sueña con lo que ya tiene. La que manda en palacio es ella y lo cierto es que si su sueño pretende hacerlo realidad forzando las leyes será una verdadera pesadilla para todos los peruanos.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso el 9.3.2014

 

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