RELACIÓN QUEBRADA

Es interesante apreciar el hecho y la reacción al mismo en el caso de la renuncia de Marisol Espinoza al partido nacionalista. El hecho es que la formalidad seguida por la vice presidenta del Perú, siendo la correcta y conveniente, fue irrelevante para quien maneja el poder. Para Nadine Heredia, Espinoza hace tiempo dejó de tener valor formal, político o siquiera utilitario. Hace rato se convirtió en un obstáculo y en alguien prescindible precisamente para que ella, “La Jefa”, pudiera extender su poder.

19102015Las discrepancias públicas se hicieron más evidentes a partir de la candidatura de Espinoza a la mesa directiva para el período 2014-2015. Heredia vetó la misma y designó a la incondicional Ana María Solórzano. Ese sólo hecho produjo la renuncia de varios congresistas del partido de gobierno. Espinoza fue también víctima de la DINI y de reglajes a su casa, hecho que nunca fue esclarecido. Las desavenencias han continuado y la última ha tenido que ver con la sentencia que apartó a la primera dama Nadine Heredia y a su entorno de la investigación fiscal por lavado de activos. Esta sentencia, que fue criticada por la vice presidenta de la república, produjo un entredicho con el Jefe del Gabinete Pedro Cateriano.

Por eso la carta de renuncia siendo –para el común de las personas- importante, por las implicancias políticas que se originan a partir de ella, no parece haberlo sido para Nadine Heredia. Esta vez, como en todos los casos pasados, habría prevalecido su decisión, su capricho y sus órdenes. De hecho no se sabe -a ciencia cierta- si le llegó a decir al presidente de la existencia de la misma. Aunque la versión indica que hubo una reunión, posterior a la carta, y como consecuencia de ella, entre Ollanta Humala y Marisol Espinoza, eso resulta irrelevante. La carta fechada 8 de Setiembre a las 10.00 am fue presentada y tiene el sello de cargo de la mesa de partes del partido nacionalista.

Pero vale la pena recordar y poner en contexto las cosas. El día anterior a la presentación de esta renuncia, se produjo el incidente del intercambio de mensajes de texto entre Heredia y la periodista Rosa María Palacios en relación a la autoría de las agendas. Esta última escribió: “¿Qué más puedo decir? No se necesitan pericias ni testigos. Las agendas robadas y publicadas – cuyo contenido, a veces infantil, ni recordaba Nadine Heredia – si son de ella. Punto”. Aunque Nadine intentó desmentir a Palacios quedó claro que, como lo piensa el 80% de peruanos, las agendas son de Nadine y evidencian sospechosos manejos millonarios de finanzas partidarias y personales. La renuncia de Espinoza se produjo debido a las agendas. La fecha de la carta es prueba objetiva y de produjo un día después de la revelación de Rosa María Palacios. Pero es obvio que Nadine no iba a decir nada ni dejar que este hecho trascendiera; era demasiado grave.

Sin embargo llama la atención un hecho adicional y es que Heredia no haya intentado conminar, convencer o hablar con Espinoza luego que esta presentara la renuncia. No hacerlo sólo demuestra que esas agendas son definitivamente de ella. Si, como lo dijo en el caso de Rosa María, era un “error de interpretación”, y se apuró a aclarar por twitter y al día siguiente en todos los medios televisivos ¿Por qué dejar precisamente que ese “error” afectara las relaciones con la vicepresidencia de la república y, peor aún, desembocara en la renuncia al partido del cual ella es la presidenta?

El presidente salió el sábado a desmentir a Espinoza: “Jamás ella me ha comunicado esto”. Espinoza lo aclaró: “La carta fue enviada a los canales correspondientes y a quien correspondía”.

Lo ocurrido es mucho más grave de lo que parece. La relación entre la única vice presidenta que queda y el presidente de la república se ha quebrado. A Heredia eso, como tantas otras rupturas o alejamientos políticos, parece no importarle. No hizo nada por evitarlo y, muy por el contrario, empujó las cosas hasta llegar a esta situación.

Sin embargo los siete procesos abiertos en su contra en la fiscalía han hecho mella en ella y en el presidente. Humala dijo el Jueves pasado en Saposoa que había una “ofensiva” por parte de grupos económicos y políticos en su contra. Este Domingo Ipsos Perú publicó una encuesta en la que la aprobación presidencial apenas llega a 14% y la de su esposa a 12%. Algunos consideran que esos números bajarán más.

En resumen, la pareja luce cada día más aislada, más solitaria y más a la deriva. Su gobierno y el gabinete, siguen esa misma suerte. Un hecho adicional preocupa y es que hasta hoy el presidente no convoca a elecciones generales para el 2016. Por lo tanto las reglas de la próxima justa electoral aún no rigen y el gobierno, y lo que queda del partido de gobierno, seguirán usando los recursos del estado para favorecer cuanto puedan a Nadine, a su candidato presidencial y a la corte de candidatos congresales.

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