¿QUIÉN ES EL PRÓXIMO?

Con la renuncia de Nano Guerra García (Solidaridad Nacional) quedan ahora 10 candidatos presidenciales que disputarán la primera magistratura de la nación el próximo 10 de abril. El panorama se aclara.

B30032016Renunciaron Francisco Diez-Canseco (Perú Nación), Yehude Simon (Partido Humanista), Vladimir Cerrón (Perú Libertario), Renzo Reggiardo (Perú Patria Segura) y Felipe Castillo (Siempre Unidos). El Partido Nacionalista Peruano decidió retirar la candidatura de Daniel Urresti; y el JNE dejó fuera de las elecciones a César Acuña (Alianza para el Progreso del Perú) y a Julio Guzmán (Todos por el Perú).

No sabemos, a estas alturas, si los 10 restantes serán los finales o si todavía quedarán, en el camino, algunos más. Los que fueron retirados por el JNE o por su partido, Guzmán, Acuña o Urresti, tiene causas que se explican en cada caso. Faltas administrativas, dádivas y traición. Los otros candidatos, los que se fueron motu proprio, han expresado razones que van desde poca cobertura en los medios hasta falta de garantía en el proceso. Deberán ser los electores quienes evalúen la veracidad de esas justificaciones y, en el futuro, otorgar confianza o retirarla definitivamente.

Aún diez candidatos es mucho. Y por ello esta experiencia, tan complicada y por momentos negativa y frustrante, debería servir para que los organismos electorales, los poderes públicos, los medios de comunicación, pero sobre todo los ciudadanos electores, reflexionaran en verdad y con anticipación para evitar que esto vuelva a ocurrir.

No es más sana una democracia con esta proliferación de alternativas, las mismas que no son tales porque no es que existan 19 propuestas electorales distintas sino, en verdad, lo que hemos visto y estamos viendo es casi sin excepción, 19 caudillos, la mayoría de los cuales no tienen planteamientos estructurados sino apenas ideas vagas cuando no “soluciones” que se improvisan en medio del frenesí de las campañas.

Si bien quedan diez candidatos para esta elección, y podrán ser aún menos, no es razón para sentirnos aliviados del todo porque en el largo plazo, lamentablemente, quienes hoy se “bajaron” del caballo podrán retornar con su ticket para volver a candidatear y volver a retirarse por, quizá, las mismas razones que lo hicieron hoy. Hay “partidos políticos” que llevan décadas en este proceso en el que alquilan membrete y hacen negocio de sus candidaturas presidenciales y congresales.

Sin embargo resulta difícil ver un horizonte optimista porque cuando se quiere reformar el sistema electoral son los propios partidos los que deben opinar y no hay peor “gato de despensero” que un partido en el Congreso que deba modificar la ley electoral para evitar que esto siga sucediendo. La indispensable reforma electoral debe hacerse pero sin los reformadores como jueces y parte. Eso no se debe permitir.

  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Google Buzz
  • LinkedIn
  • Tumblr
  • Yahoo! Bookmarks
  • E-Mail

Leave a Reply