PARTICIPACIÓN DE LOS JOVENES EN LA POLÍTICA

Hoy la política es un espacio absolutamente enrarecido y contaminado pero también secuestrado por una casta de políticos que se resisten a aceptar que no estamos sólo en una época de cambios sino en un cambio de época. La verdad es que escuchar a los congresistas del gobierno, de la oposición, y a nuestros gobernantes sean… ediles, regionales o nacionales, es vergonzoso. Nuestro país parece, si vemos y leemos los bloques políticos de los noticieros y los principales medios, que está atravesando una de las mayores crisis políticas en su historia. Lo evidente; no hay liderazgos, ideas ni valores.

 

Por eso es necesario preguntarnos si hay espacio para un verdadero cambio y si ese cambio puede darse en las actuales circunstancias. ¿Podemos mejorar el sistema político con partidos e instituciones tan corruptas? Vale la pena una seria reflexión. Si hemos sido capaces de vencer a enemigos como la hiperinflación y el terrorismo, si hemos logrado crecer a pesar de los vientos en contra, si hemos podido proyectar nuestro país de la mano de una pujante mayoría de jóvenes emprendedores, vale preguntaros ¿Es posible que la juventud cambie la política?

 

Creo que hay tres dimensiones para el legítimo, activo y libre concurso de los jóvenes. Estas son: la conectividad, la participación y las garantías para esa participación.

 

La primera tiene que ver con que ya somos una comunidad virtual y que una gran mayoría de peruanos y casi la totalidad de jóvenes estamos conectados. Somos 12.5 millones en Facebook, 1.5 en Twitter, y por lo menos 8 millones de smartphones conectados. La segunda es la comprobación que varios eventos socio políticos han tenido a los jóvenes como protagonistas y a las redes como los medios catalizadores. Repsol, la repartija, las fotopapeletas, etc. Es decir, estamos conectados y ya aprendimos a pasar de las redes a las calles y plazas. La tercera tiene que ver con la libertad para esa participación y aquí la Ley de Delitos Informáticos, bajo el pretexto de proteger a la sociedad, amenaza a los usuarios de las redes sociales, o sea, a nosotros los ciudadanos. Si publicamos lo que no quiere el gobierno, vamos presos. Eso es inaceptable.

 

Tenemos que continuar alertas. Esa ley está vigente y su efecto amedrentador busca silenciar a quienes queremos, ejerciendo nuestro derecho ciudadano, fiscalizar a las autoridades. Sólo las dictaduras y los regímenes autoritarios tienen leyes como la aprobada por este gobierno y este congreso; ambos totalmente devaluados y deslegitimados. La corrupción tiene en las redes sociales a su peor enemigo y esta casta de políticos no las quiere ni libres ni atentas. Los jóvenes y quienes piensan como jóvenes, es decir quienes no tememos al cambio, debemos protestar. La política tiene que cambiar pero ese cambio sólo puede hacerse en libertad y con una juventud atenta, firme y valiente.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

 

Publicado por Expreso el 10.11.13

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