Otra victoria así y perdemos la guerra

Todos queremos que el Gobierno del Presidente Humala sea exitoso pero una cosa es apoyar y otra creer que el silencio y la obsecuencia pueden ayudar.  Lo peor que le puede pasar a un gobernante, que quiere ser estadista, es rodearse de una corte de ayayeros que le pueden hacer creer que hay cosas que están bien cuando están mal.

 

Es peligroso perder el sentido, la orientación y el equilibrio llevado de la mano de quienes piensan que la popularidad es el objetivo y, peor aún, cuando esta se maquilla con fotos triunfales, nombres rimbombantes o comunicados oficiosos que intentan una realidad victoriosa en medio de una triste derrota.

 
En las últimas semanas hemos visto al Jefe de Estado leer equivocadamente la coyuntura política. Su foto triunfal –con uniforme militar de campaña- con los 36 trabajadores secuestrados y liberados por los narcoterroristas, que tuvieron que esperarlo para perennizar el momento “facebook” con una foto, fue la primera clarinada. La denominación de “operación impecable” desnudó un ánimo de propaganda torpe. La foto con el rockero Gene Simmons, en Palacio, en una suerte de sesión para la revista “HOLA” fue inoportuna e irreverente. La aparición herido de Astuquillca, luego de 15 días de deambular por el monte comprobó que no había ni cerco y menos 1,500 efectivos atrás de los terroristas. Y, por último,  la ubicación y posterior traslado por 10 horas, del cadáver de César Vilca por su propio padre, dejaron en evidencia que las victorias no se pueden meter de contrabando.

 

 

Pero además, el comunicado del Ministerio del Interior sonó a un triunfalismo que ha generado indignación, y menos de 24 horas después, en Chimbote, durante la firma de la viabilidad del proyecto Chinecas, en un mar de banderas, globos, confeti y fanfarria, el Presidente dijo molesto: “siempre hay la presión de los que hablan pero no saben lo que es enfrentar esto”, refiriéndose a la andanada de comentarios del público luego del penoso desempeño de sus ministros. En realidad importa poco si los peruanos no sabemos lo que es ese enfrentamiento porque para eso está el Presidente, sus ministros y asesores. Si el Presidente se siente presionado por los ciudadanos que hablan en las calles y plazas y en las redes sociales, que bien. Lo peor que podría pasarle, y pasarnos, es que se encierre en Palacio, cierre las ventanas y apague Internet.

 

 

Los peruanos estamos cansados de políticos, caudillos y frívolos que se miran en el espejo de las encuestas. Hay que olvidarse de inventar victorias, porque una más como esta y estará en riesgo la verdadera guerra.

 

@alfonsobaella

 

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