OTRA VEZ: AHORA LAS BAMBAS

El proyecto minero más importante del país está a punto de caer, paralizarse y pasar a formar parte de la lista de “oportunidades perdidas” donde yacen Conga y Tía María junto a otros varios más.

Las razones nada tienen que ver con temas ambientales, sociales y mucho menos reivindicaciones económicas. Esto es, y hay que decirlo con todas sus letras, pura agitación, pura intencionalidad violentista, y el directo y claro deseo de evitar la inversión que genera trabajo y aleja a los peruanos de la pobreza.

B30092015¿Por qué un grupo de pobladores, que han sido claramente identificados públicamente por autoridades del gobierno regional como foráneos, están azuzando y creando el caos? La razón es muy sencilla: En el caos, en el atraso y en la violencia reinan y buscan cuotas de poder político.

El interés en boicotear ahora Las Bambas, como ayer fueron Conga y Tía María, tiene como único objetivo espantar la inversión y convertirlos a ellos – a los agitadores y a los grupos que los representan y los alientan- en los nuevos caciques, los reyezuelos y en una suerte de nuevo poder dentro del estado. Eso es inaceptable.

Esto que estamos viendo debe llevarnos a la reflexión sobre qué país queremos, qué sociedad estamos dispuestos a desarrollar y sobre qué cimientos deseamos construir nuestra nación.

¿Será El Perú un país donde impere la ley y el estado de derecho, donde la libertad y el ordenamiento sean para todos, o tendremos uno donde un grupo delincuentes nos gobierne?

Por eso no sólo hay que respaldar a la policía nacional sino a todas las autoridades que están buscando poner orden y hacer que lo que prevalezca sea el imperio pero no del terror, sino de la ley.

Si tuviéramos hoy Conga, Tía María y los otros proyectos paralizados por la violencia y los intereses políticos mezquinos financiados por ONGes llamadas “progresistas” nuestro crecimiento sería mucho mayor.

No lloraríamos ni nos preocuparíamos por lo que pasa en China o en Europa. No seríamos imbatibles pero, sin duda, estaríamos mucho mejor; esa es la verdad. Habría más trabajo, nuestras propiedades valdrían más, no estaríamos con edificios de oficinas o departamentos sin venderse ni alquilarse, habrían más hospitales, más escuelas, más carreteras, más puentes y hubiéramos sacado a varios millones más de hermanos peruanos de la pobreza y de la pobreza extrema.

La inversión genera bienestar y reduce la desigualdad. Eso es algo que todos debemos entender, promover y proteger.

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