NO HEMOS APRENDIDO NADA

En Marzo del 2011 la arremetida de Ollanta Humala producía un levantamiento de cejas en algunos y expresiones de incredulidad en otros. Después de los niveles de crecimiento, reducción de la pobreza y crecimiento de la clase media parecía prácticamente imposible que una opción anti sistema o de izquierda radical gane las elecciones. Humala apenas bordeaba el 10 por ciento y todos veíamos el subibaja de Toledo, Castañeda, Keiko Fujimori y PPK que brillaba por su novedad.

B23032016La izquierda hizo lo más inteligente: ser de izquierda, ser auténtica y mostrarse tal cual. La Gran Transformación se volvió, para algunos, una suerte de película de terror que amenazaba convertirse en realidad. Finalmente la derecha no se puso de acuerdo y Ollanta Humala pasó a la segunda vuelta y ganó la presidencia de la república.

Ollanta fue mejor candidato entonces que Verónika hoy? No creo. Tengo al impresión que Mendoza es mejor hablada, mejor cultivada y, por cierto, mucho más extremista. Muy al margen de si ella es, en el fondo, un caballo de troya que lleva dentro a Tierra y Libertad, lo concreto es que ahora –como hace cinco años- la opción política de izquierda radical vuelva a aparecer. Casi en el mismo momento, en la misma proporción y con la misma perspectiva ganadora.

Y tengo la impresión que a pesar de haber “padecido” cinco años de incompetencia en la gestión pública, la derecha no supo y no sabe aquilatar la experiencia pasada ni tampoco mirarse en el espejo de la grandeza y el desprendimiento. Hace cinco años no hubo siquiera diálogo entre Castañeda, Toledo, Fujimori ni PPK mientras se quitaban votos en la primera vuelta. Todo el mundo le decía al otro: bájate tú, yo ni hablar. No hubo consenso y en la división se coló Humala.

Hoy pasa algo muy parecido. Keiko, Pedro Pablo, Alfredo o Alan prefieren que gane Mendoza a que uno de ellos se baje a favor de algún otro. Esa falta de visión de un centro o de una centro-derecha, es la mejor oportunidad que el cura Arana y sus huestes tienen para colarse en la segunda vuelta.

Es una pena que estemos repitiendo el mismo escenario de odios y antis y que, sabiendo lo malo que son para el país, quienes perdieron en el 2011 no hayan hecho nada para cambiar esa realidad.

El problema no es que el extremismo de izquierda tenga 10% y crezca hasta pasar a una segunda vuelta y ganar las elecciones presidenciales; el problema es que los más perjudicados con ello, sabiendo y pudiendo evitarlo, no han hecho lo suficiente en cinco años y no están haciendo nada ahora para que eso no ocurra. Verónika Mendoza y Arana pueden ganar y no será como Nadine y Ollanta; será realmente el camino cuesta abajo. No hemos aprendido nada y eso nos pasará factura, y grande.

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