Mi Padre

 

 

Quizá el recuerdo más borroso sea yo pasándole mi pelota y el pateándola, de un zurdazo, con cariño para que la pudiera “tapar”. Yo tendría 4 o 5 años. Tengo otro, cerca de la cocina, en la única televisión en blanco y negro que había en la casa. Mi madre decía: “tu papá en la televisión, mira” y mi viejo ya estaba hablando en la televisión haciendo un comentario político.

 

Me acuerdo subiendo y bajando, a los 6 años, las escaleras de El Comercio y entrando a su enorme oficina y revolviendo todos sus cajones con mis hermanas, mientras el hablaba con Don Luis Miro Quesada de la Guerra que fue como su Padre.

 

Recuerdo el día en que me compró mi primer uniforme de arquero completo,  con guantes y todo, y me acompañó al partido de fútbol. Casi se peleó con el entrenador para que me pusieran en el equipo; pero fue en vano: no jugué.

 

Lo recuerdo una noche en el local de Acción Popular, en Miraflores, hablando sobre “El Libro Blanco de la Fuerza Armada” y  los aplausos cerrados o hablando con Bedoya Reyes, Barrantes Lingán, Belaúnde Terry, Luis Alberto Sánchez, Andrés Townsend y tantos otros políticos de todos los tiempos.

 

Fue elegido, representante de los Padres de Familia, para dirigir unas palabras a toda mi promoción el día de nuestra graduacióin en La Recoleta. “Lo más importante en la vida es decir no” dijo y pude verlo siendo fiel a ese principio muchas veces.

 

Lo recuerdo la noche que el gobierno militar expropió los diarios y, también, en el que había trabajado toda su vida: El Comercio. Me veo sentado al día siguiente, muy temprano, en la cama de mis padres, y a mi madre contándonos en voz baja lo que había pasado mientras mi padre aún dormía.

 

Mi padre tuvo que vender nuestra casa en Las Tres Marías 339, Surco, y emigrar con todos fuera, a Venezuela, porque aquí no sólo no era posible trabajar sino que para el era un riesgo de vida. Pero no pudo quedarse fuera mucho tiempo porque Velasco Alvarado fue derrocado por Morales Bermúdez y decidió volver. La política y el Perú fueron su pasión.

 

Me acuerdo la fundación de su semanario político: El Tiempo.  Su alegría por el lanzamiento de la primera edición.  Recuerdo su felicidad cuando escribió sus libros más emblemáticos: El Poder Invisible y El Miserable, los mismos que se vendían en la casa porque el gobierno militar había amenazado a las librerías si ellas los comercializaban. Recuerdo las 7 veces en que fue clausurado por escribir lo que el gobierno militar no quería. Siempre valiente y siempre independiente.

 

Recuerdo el día en que lo fueron a buscar de Seguridad del Estado para decirle que el Ministro del Interior quería “hablar con el”,  y no verlo en los siguientes tres meses porque el Presidente General Morales Bermúdez había decidido deportarlo a Argentina.  La deportación no fue una tragedia, al contrario, escribió un libro estupendo: Secuestro.

 

Nunca veía un problema sino siempre una oportunidad.

 

Lo recuerdo escribiendo su periódico, sus libros y sus artículos cuando vivíamos en San Isidro. Trabajaba todo el día y buena parte de la noche; apasionado y siempre junto a mi madre.

 

Lo recuerdo haciendo sus programas de televisión Frente a Frente,  Los Caminos del Poder y Cámara Acción y yo, a su lado, editando horas de horas.

 

Lo recuerdo hablándome y escuchándome. Recuerdo sus conversaciones, su entusiasmo y su alegría. Tenía la virtud, que nunca he visto en nadie, de llevarte hasta las nubes. Cada mañana, al día siguiente de una larga conversación nocturna, era como amanecer recargado.

 

Ese era mi viejo, mi campeón y mi héroe; podría escribir mil páginas más sobre mi padre y siempre serían pocas.

 

Hoy mi padre tiene 85 años y achaques propios de su edad.

 

Al último de mis  hijos le pusimos Alfonso; como él, y este domingo volveremos a estar juntos los tres Alfonsos Baellas. Para mi es un honor ser hijo de mi padre y espero siempre hacer honor a su pensamiento y a su legado.

 

Padre es, sobre todo,  el que guía, escucha y el que enseña con su ejemplo. Que así sea siempre.

 

El domingo es día del padre y también mi cumpleaños. Que coincidencia.

 

Feliz Día a todos los padres del Perú y del mundo.

 

Alfonso Baella Herrera

 

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One Comment

  1. maria esther says:

    HOY TE ESCUCHE EN RPP.LA VERDAD ES QUE ME ENCANTO Y DECIDI SUSCRIBIRME A TU BLOCK. SI YO LLEGUE A VER DE FRENTE Y SIN MASCARA. ME HA EMOCIONADO EL HERMOSO TEXTO DEDICADO A TU PADRE, ES LINDO. ME ENCANTA LO POCO QUE HE PODIDO LEER HASTA AHORA , Y PROMETO HACERLO FRECUENTEMENTE. MUCHOS EXITOS

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