MEJOR RETIRADA QUE VENCIDA

 

 

El último capítulo de la fallida reforma del transporte no son las colas kilométricas, la ausencia de buses, el desorden en los paraderos iniciales y en los de destino, la falta de buses alimentadores, la inexistencia de un plan medianamente bien estructurado, el caos diario que viven cientos de miles de ciudadanos o que la autoridad decidió prolongar la “prueba” hasta el 15 de Octubre. Nada de esto. La última página de esta penosa historia es que a falta de unidades de transporte, alguien decidió, aparentemente, tomar buses de la concesión del Metropolitano –de color amarillo- y pintarlos de azul para, ilegalmente, llevarlos al corredor azul.

 

Así lo reveló un reportaje que fue transmitido el último fin de semana en un canal de televisión. El video (bit.ly/1s4lSuZ ) muestra un depósito de unidades del Metropolitano siendo pintados de color azul. Cuando la alcaldesa fue preguntada dijo que no era cierto, pero las imágenes y los documentos parecen contundentes. Ocurre que los buses del metropolitano estarían dentro de un fideicomiso y por lo tanto serían intangibles.

 

Lo que está ocurriendo es a todas luces malo. Lo evidente es que la alcaldesa no piensa corregir ni recular sino, como en la Caja Metropolitana, prefiere respaldar lo que está mal. Esa actitud ahora le pasa la factura en las encuestas. No son “las mafias”, “los corruptos” ni “los enemigos” de Lima los culpables; son sus propias decisiones.

 

En una democracia con una gestión eficiente la incapacidad debería ser detenida por la autoridad. Pero la actual administración, influenciada por un modelo socialista, prefiere avalar y no corregir. No imaginamos una reforma así en los viejos países de la órbita socialista. Stalin y sus purgas sangrientas mandaban al paredón a quien no cumplía el objetivo. Si fuera así Lima tendría, a estas alturas, un cementerio con buenos ejemplos para nunca seguir.

 

La izquierda se hizo un flaco favor al tomar como cabecera de playa la municipalidad de Lima sin los cuadros técnicos adecuados. Demostró, en los hechos, que no sabe gestionar. Hoy Villarán casi podría estar rogando que el Jurado Electoral Especial -que debe resolver si procede o no su tacha debido a que faltan presentar documentos que acrediten su educación- observe e invalide su candidatura. Si esto último ocurre, sería el mejor escenario. Mejor ser retirada por el JEE que vencida estrepitosamente, más que por un rival invencible, por una campaña plagada de errores.

 

Por: Alfonso Baella Herrera
Publicado por Expreso el 17.9.14

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