Megalómanos en busca de curul

Un conversación me trajo a la mente la palabra “megalomanía”.

Busqué en Wikipedia y me sorprendí: ”Megalomanía es un estado psicopatológico caracterizado por los delirios de grandeza, poder, riqueza u omnipotencia -a menudo el término se asocia a una obsesión compulsiva por tener el control. La palabra deriva de dos raíces griegas, manía (obsesión) y megas (grande). A veces es un síntoma de desórdenes psicológicos como el complejo de superioridad o la compulsión eufórica, donde el sujeto aquejado de esta perturbación tiende a ver situaciones que no existen, o a imaginarlas de una forma que sólo él termina creyéndose. Las puede emplear para manipular sentimientos y situaciones de cualquier tipo. Es un mal estudiado por los especialistas desde tiempos muy remotos. Los ejemplos más comunes son de emperadores, monarcas y dictadores. En su obra La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung, 1900), Sigmund Freud postula esta conducta como un mecanismo de defensa a infancias con abusos físicos e incluso sexuales. También la asocia a personas con problemas con su imagen (obesos, individuos con deformidades, etc.) Igualmente, son víctimas de este transtorno, individuos que padecieron en grandes etapas de su vida complejos de inferioridad “.

Esta definición calza perfectamente con muchos personajes de nuestra fauna política que parece estar llena de megalómanos.  Quizá sea al reves, es decir, la megalomanía tiene en la política su campo de estudio más sorprendente.   Es que la inteligencia emocional, la madurez del análisis, la capacidad de instrospección, la autocrítica, el reconocimiento de las limitaciones y carencias son conductas poco comunes. Es una pena pero es cierto.

El 10 de Abril del 2011 elegiremos además de un presidente, 140 congresistas que nos representarán por 5 años. ¿cuántos nuevos megalómanos llevaremos nuevamente al parlamento?

Si el Perú está progresando, y todos queremos que siga haciéndolo ¿cómo debemos actuar quienes creemos y queremos que la política sea un campo honorable de desempeño ciudadano, un espacio de ejercicio honroso o un terreno de acción noble y ejemplar?  ¿por qué no podemos cambiar las cosas renovando el congreso totalmente? ¿Qué nos falta para elegir personas comunes que sólo quieran servir o ser ejemplo para otros ciudadanos?

Si alguna importancia tiene votar no es sólo expresar nuestra voluntad libremente para elegir quien queremos que nos gobierne. Quizá nuestra contribución deba ser ir un paso más allá y no quedarnos en la cómoda posición del que mira de afuera y sólo vota. Si hay algo que nos afecta a todos es la política. Nadie puede cerrar los ojos sin reconocer que lo que ocurre en ella afecta la economía, la educación, la seguridad pero sobre todo la moral. La política es transversal a todo lo que hacemos y por lo tanto no puede quedar en manos de cualquiera.

Por eso hay que pensar qué país queremos y sobre todo qué estamos dispuestos a hacer. Las elecciones que vienen en 5 meses serán claves para dar el salto que nuestra patria merece y que todavía no llega a un tercio de nuestros compatriotas que siguen viviendo en pobreza.

Hay que pensar mucho,  pero hay que actuar.

Alfonso Baella
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