LUZ VERDE PARA “TÍA MARÍA” PASA POR PUNO Y MOQUEGUA

En Agosto del año pasado el presidente Pedro Pablo Kuczynski visitó Arequipa en un ambiente de fiesta. La razón era doble. Por un lado había ido a “agradecer” por la victoria electoral sobre Keiko Fujimori y Fuerza Popular –En el Sur PPK ganó ampliamente y en Arequipa obtuvo casi 70% de los votos- pero además por el aniversario de la blanca ciudad. Había alegría, optimismo y el modo “campaña electoral” parecía que aún seguía en la cabeza del antes candidato y ya, en ese momento, presidente del Perú con todas las de la ley. El presidente recorrió sus principales calles de la mano de la Gobernadora Yamila Osorio y dijo: “Arequipa es rebelde y patriota, pero queremos que se torne en el gran centro productivo del Perú”. Hasta allí todo parecía felicidad.
15873233_10156368214273644_6928970743277775417_nLos primeros días de Diciembre, inspirado por la brisa marina y el sol de Paracas, dijo en CADE: “Hay que enfrentar los temas de conflictividad social, y hablar con las poblaciones, explicarles bien las cosas. Por ejemplo yo voy a Arequipa en unos días y mi intención es ir a Cocachacra”. Pero el problema de Tía María no está solo en Cocachacra. En realidad está bastante más arriba, en Moquegua y Puno. Si PPK piensa en reactivar el proyecto minero debería iniciar su gira en las alturas altiplánicas.

 

En Puno nadie espera a PPK en olor de multitud, ni con bandas de músicos o confeti; ahora quieren soluciones. El agua es el tema; la propiedad es el tema.

 

Hace unas semanas se vivió una jornada tensa cuando cerca de 200 puneños arribaron al centro poblado de Tolapalca, ubicado en el distrito de Ichuña, en Moquegua. Buscaban conocer in situ el proyecto con el que se planea irrigar 9 mil hectáreas de cultivos en el Valle del Tambo en Arequipa. Sin embargo, los pobladores de Tolapalca se mostraron reacios a recibirlos y bloquearon la carretera que conecta el centro poblado con Paltiture, donde se construirá la represa. Actualmente, la licitación del proyecto está paralizada por orden del Poder Judicial.

 

Este es solo un ejemplo de lo que ocurre en nuestro país. No es la mina ni la minería sino intereses legítimos de diversas poblaciones que han sido engañadas, azuzadas y abusadas históricamente por gobiernos, políticos irresponsables y sinvergüenzas. Ocurre que si, además, se valida la violencia y la ruptura del Estado de Derecho vía “mesas de diálogo”, la cosa se complica aún más.

 

La solución en Tía María pasa también por el agua que viene de las alturas y es allí donde debería fijarse una agenda justa, equitativa y equilibrada pero acotada dentro del marco legal y constitucional. Límites a la propiedad también parecen indispensables.
Inspiración y decisión Presidente PPK. Eso se necesita!

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