LAS MARGARITAS DE MARISOL

Marisol Espinoza, vicepresidenta de la república, se ha posicionado como la única alternativa que le queda al nacionalismo para salvar su desastroso desempeño en el congreso. Es paradójico que, precisamente, quien fuera defenestrada de mala manera hace un año sea la única que puede a estas alturas salvarle la cara al partido de gobierno, es decir, a Nadine Heredia.

24062015Hace un año la misma Nadine descartó a Espinoza y decidió por Ana María Solórzano, enviando al presidente a elaborar la teoría que ella, como vice presidenta, no podía ser presidenta del congreso. Ese argumento fue repetido una y otra vez para ocultar la disputa que iba por cuerda separada.

Los hechos mostraron hasta que punto se premiaba la obsecuencia; y la designación de Solórzano, a pesar del alejamiento que varios congresistas del partido nacionalista advirtieron si se materializaba, fue impuesta sin medir las consecuencias.

Lo que hemos visto desde el 28 de Julio del 2014 ha sido el mejor ejemplo de improvisación, impericia e incapacidad política. Ana María Solórzano se portó como una marioneta frente al congreso mientras Nadine Heredia hacía y deshacía tras bambalinas. El gobierno ha perdido casi todas las batallas políticas. Y digo casi, porque si ganó alguna votación fue por decisión y negociación directa de la oposición como en el caso de las facultades legislativas otorgadas la semana pasada al gabinete Cateriano.

Marisol Espinoza se erige ahora como la última esperanza. Y aunque ella ha declarado que no es candidata lo que parece haber querido decir es que no le han pedido ser candidata; y, por lo tanto, parece imposible que su candidatura por el nacionalismo se cristalice. Nadine se muere antes de empoderar a Espinoza, y Espinoza no sería marioneta ni una presidenta con rodilleras.

El problema para Espinoza es la campaña electoral que se avecina. Puede seguir haciéndose la “muertita” pero en política hay momentos para ponerse de perfil y también para tomar posición. Y parece que nos acercamos a las definiciones que pueden guardar más de una sorpresa.

Marisol Espinoza no está vinculada a escándalos y menos a frivolidades y parece, más bien, una política consecuente con sus ideas y convicciones. Finalmente esa consecuencia podría redefinir el tablero de la izquierda o de alguien que requiera su perfil. Lo claro es que el tiempo de deshojar margaritas ha terminado para Marisol y toca decidir cómo, cuándo y dónde.

Por: Alfonso Baella Herrera

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