LA SOMBRA DE UN LÍDER

El libro 48 REGLAS DEL PODER, de Robert Greene, (http://bit.ly/1mISynk), es una interesante obra que explica las leyes que, según su autor, deben conocer quienes quieren participar en política. Greene sustenta sus leyes con decenas de casos en los que la aplicación o el desconocimiento de un determinado principio genera un acierto o produce un revés. El libro contiene elementos de EL PRÍNCIPE y ha sido comparado con el clásico EL ARTE DE LA GUERRA.

 

Sobre este escrito se ha dicho mucho, pero quizá el mejor resumen de su esencia sea este: “Esta obra, calificada como amoral, implacable, astuta e instructiva, recopila tres mil años de historia del poder en 48 leyes concisas y aplicables, que sintetizan la filosofía de Maquiavelo, Sun-Tzu, Gracián y Von Clausewitz, entre otros.Algunas de las leyes enseñan la necesidad de prudencia, las virtudes de la cautela y hasta la necesidad de carecer de misericordia. Le gusten o no, todas son aplicables a la vida real”

 

La primera ley a la que se refiere Greene dice así:
“Nunca le haga sombra a su amo: Esfuércese siempre por lograr que quienes están jerárquicamente por encima de usted se sientan cómodos con su sensación de superioridad. No permita que sus deseos de complacerlos o impresionarlos lo induzcan a hacer ostentación de sus talentos y de su capacidad, ya que ello podrá generar un efecto opuesto al deseado, es decir, inspirar temor e inseguridad en sus superiores. Hágalos aparecer siempre más brillantes de lo que en realidad son… y accederá a la cumbre del poder”

 

Es interesante observar la coyuntura política nacional a la luz de pensadores tan importantes y de leyes o principios que, inclusive, pueden causar rubor, pero que son ciertos. Nuestros políticos –casi todos- reaccionan, por lo menos a esta primera ley, instintivamente y en automático. Alejan, en el mejor de los casos, o sepultan a quien parece mejor o luce más atractivo -e inteligente- políticamente hablando. El poder no sólo atrae sino que convierte en dependientes y hasta esclaviza a casi todos los que prueban su seducción.

 

Un primer ministro, un ministro y, en general, quienes están en una jerarquía de poder deben entender esto. Jamás deben ensombrecer al “líder” porque desde el momento en que esto ocurra tendrán lista su partida de defunción política. Como en toda regla hay excepciones pero aguzar la mirada y encender el radar para no cruzar líneas peligrosas es fundamental. Algo de esto es lo que ha ocurrido aquí.

 

Baltasar Gracián, una de las mentes más lúcidas del Siglo XVII, decía que “No hay maestro que no pueda ser discípulo”, lo que implica mirar sin soberbia las lecciones que da la vida. El último capítulo de la historia del Gobierno de Ollanta Humala, que ha desembocado en el gabinete Cornejo, quizá haya dejado más lecciones que confirmen esta primera regla de Greene. Ojo con ensombrecer al líder, o mejor dicho, ojo con no entender quién en verdad lidera este gobierno.

 

Por Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso el 2.3.14

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