LA ESTRATEGIA DE LA CONFUSIÓN

Dos meses después de revelarse el ilegal resguardo en la calle Batallón Libres de Trujillo, en Surco, es absolutamente evidente que el presidente y su esposa están dispuestos prácticamente a lo que sea para evitar que, por lo menos durante este gobierno, los peruanos nos acerquemos a la verdad sobre qué “operaciones” realmente se hacían en ese lugar y, sobre todo, hasta dónde llega la cadena de mando que ordenó las mismas. Hay terror y horror; y basta la actitud y las acciones del gobierno para demostrarlo.

El escenario político que buscaba recomponerse con la presencia del premier César Villanueva se sigue complicando y va erosionando, a velocidad supersónica, la única figura del gobierno que busca precisamente tender puentes y generar oxigeno para acometer con éxito la recuperación de la inversión privada, la confianza y generar liderazgo en torno al principal problema que vivimos todos los peruanos; que es la inseguridad. El crédito de Villanueva se va consumiendo y el riesgo de llegar a ser otro “Jiménez” está a la vuelta de la esquina.

 

Los operadores del gobierno: los pagados, los “interesados directos” y los que quieren “pescar a río revuelto”, trabajan día y noche, y contribuyen para evitar que la investigación arroje luces. La salida de oficiales de la policía nacional, del asesor presidencial más cercano y la renuncia del ministro Pedraza, fueron sólo la primera línea en la hoja de control de daños. La también salida del Almirante Cueto de la Jefatura del Comando Conjunto, la “oportuna” pérdida de los libros de visitas correspondientes justo a las fechas en las que estuvo preso López Meneses en San Jorge –y donde se sospecha estuvieron de visita muchos personajes muy cercanos a este gobierno-, junto con las declaraciones de nuestra querida primera dama, y sus satélites, señalando que, para conocer “la verdad”, debíamos poco más que remontarnos a la historia de la republica o quizá del incanato, prueban que la verdad sigue cercando al poder.

 

El Congreso, en la estrategia de la confusión, es el escenario ideal porque es una caja de resonancia mediática instantánea. La modelo Tilsa Losano fue la invitada del oficialismo a las pocas horas del estallido del “lopezgate” bajo el pretexto de la campaña contra el Sida. Estuvo el congresista Chehade desempolvando su proyecto de bicameralidad con inmunidad vitalicia a expresidentes y hasta amenazó con un referéndum. Casi simultáneamente apareció el ex general y ahora congresista Mora aprobando, al caballazo, “su” proyecto de ley universitaria que, con “luz verde”, amenaza imponer en las próximas horas. Víctor Andrés García Belaúnde, presidente de la comisión investigadora -comisión que no tiene a la fecha ni una computadora ni una silla para trabajar- hizo una inexplicable visita secreta a Palacio que, luego de conocerse, lo obligó a renunciar a 23 días de su nombramiento. Ahora el presidente declara lo necesario para generar toda la controversia posible y continuar distrayendo. Primero que Conga es intrascendente, luego que no sabe cuál es el principal problema de los peruanos y, finalmente, declara sobre la concentración de medios con él único objetivo de generar más polémica y desplazar los reflectores. La “elección” de Nadine como presidenta del partido nacionalista es sólo la última bombarda en este show de pirotécnica política.

 

La agenda del crecimiento económico y sobre todo, la del desarrollo, no debe detenerse pero tampoco la de la verdad que debe ir implacable y en paralelo. Lo que debemos es estar alertas a la estrategia de la confusión donde parece obvio quien se beneficia y quien aplaude tras bambalinas.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso el 5.1.2013

 

  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Google Buzz
  • LinkedIn
  • Tumblr
  • Yahoo! Bookmarks
  • E-Mail

Leave a Reply