LA DIMENSION DE LEOPOLDO LÓPEZ

La mayor inequidad en el proceso venezolano bien puede estar representada en lo que ocurrió la tarde de ayer en La Plaza Brión, al este de Caracas, cuando el líder más visibles de la oposición al gobierno de Nicolás Maduro, Leopoldo López y su esposa, la educadora Lilian Tintori, se despidieron entre lágrimas, ante decenas de miles de personas en un multitudinario mitin convocado y respaldado en su mayoría por jóvenes venezolanos.

Maduro ha acusado a López de ser el causante de los muertos y heridos del pasado 12 de Febrero. Y en un régimen donde no hay Estado de Derecho, es decir, donde no existe auténtica división de poderes y donde sólo vive la prepotencia, el abuso y el absoluto irrespeto por las mínimas formas democráticas, quien resulta acusado por el autócrata está condenado. “El líder fascista ya está en manos de la Justicia”, dijo Maduro, esta tarde, aliviado. Qué error!

 

Con su detención, el chavismo pretende endilgarle a otro su responsabilidad y busca desesperadamente detener las marchas en las calles y plazas venezolanas. Pero eso, viendo el panorama interno y externo, resulta muy difícil. Los jóvenes seguirán y ahora, con su principal líder injusta y arbitrariamente detenido, convertirán esa prisión en su mejor acicate. La calle es del pueblo y, con toda razón, de la juventud venezolana. Se abre, por lo tanto, un nuevo proceso en el que, irónicamente, el más débil ha terminado siendo el carcelero.

 

No hay libertad de prensa, de opinión, de ejercicio político, ni siquiera para elegir qué comer porque los supermercados están vacíos. El país más rico en petróleo del planeta está hundido en el fondo en todos los indicadores de crecimiento, competitividad, innovación y libertad; y su gobierno está moral y políticamente descalificado.

 

Venezuela está en un momento de una gravedad tal que presenta también una enorme oportunidad. Es decir, es el momento en que las fuerzas democráticas, si lo son verdaderamente, deben proponer una salida institucional. Estamos ya en la situación que se dijo ocurriría, cuando UNASUR, inexplicablemente, avaló una elección que todos, absolutamente todos, sabían había sido cuando menos discutible.

 

Leopoldo López estudió Economía en la Universidad de Harvard, e inició su exitosa carrera política en el 2000, con 29 años, siendo elegido con el 51% de los votos para su primer período en la alcaldía de Chacao, el municipio más rico de la gran Caracas, y en su reelección, en 2004, arrasó con 81 por ciento. Es un líder valiente y audaz. Ha jugado una carta tremenda para si, para su familia, para sus seguidores y para su país. Dios lo proteja.
En su último tuit, una hora antes de entregarse, escribió: “Me desconecto. Gracias Venezuela. El cambio está en cada uno de nosotros. No nos rindamos. Yo no lo haré!”. La libertad siempre es una batalla ganada antes de empezar y eso lo entienden bien los verdaderos políticos y los líderes auténticos. Ánimo venezolanos, lo mejor está por venir!

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado por Expreso el 19.2.14

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