LA CRUCIFIXIÓN DE JARA

La visión del tablero congresal con las cifras finales de la votación son elocuentes: 72 votos a favor de la censura, sólo 42 en contra y 2 abstenciones. Es decir, el gobierno fue derrotado a lo grande. El resultado fue tan apabullante como inequívoco y constituye un claro mensaje que es necesario tomar como punto de partida de una reflexión mayor.

01042015Si hiciéramos una regresión y fuéramos para atrás podríamos comprobar que lo ocurrido el Lunes por la noche pudo evitarse. Hubo, al parecer, un deliberado intento de provocar esta crisis. ¿Quiénes han sido los que contribuyeron a esta situación límite en la que un primer ministro, después de medio siglo, es censurado?

El gobierno y sus voceros han señalado que la censura ha sido provocada, es decir dirigida, por el aprismo y el fujimorismo. Y que esas fuerzas políticas han afinado sus cálculos políticos para dañar al gobierno y al país. Más aún se ha hablado del regreso del “gobierno de la corrupción”, “golpe de estado” y hasta de “irresponsables” en palabras del propio presidente. Se ha olvidado que quienes hicieron posible la censura fueron los pequeños grupos atomizados.

Pero Jara fue el Lunes a una crucifixión que pudo evitarse pero que desde el gobierno se hizo poco o nada para revertir. Veamos sino el desempeño del presidente, de los voceros oficialistas y de Nadine Heredia a minutos de la votación.

El presidente silente en los últimos días. Los voceros cargando el ambiente con explicaciones y acusaciones –a los censuradores- no sólo insostenibles sino inverosímiles. Por momentos esos defensores hacían lo posible por descalificar lo que es una derecho de la oposición. Jara desafiante y, el mismo día, excesivamente segura, hizo lo opuesto a un mea culpa o a un acto de contrición, y más bien, continuaron todos cargando al mano.

No hubo cabeza fría y Nadine, presidenta del partido de gobierno y Jefa de la bancada parlamentaria, perdió el control y se puso de pico a pico con Mauricio Mulder desde el twitter. Esa fue la reacción de la lideresa más importante del gobierno: pelear por las redes sociales. Su tuit es elocuente de la impotencia pero sobre todo de la intolerancia. “Sepa usted congresista, que yo soy leal a los míos y no utilizo la “escopeta de dos cañones” típica de su Partido.”. A eso se redujeron los argumentos del gobierno.

Otra actitud hubiera arrojado otro resultado pero Jara también incomodaba porque, qué curioso, era la más dialogante en un gobierno confrontacional. La censura fue como una crucifixión. Hay varios que se lavaron la manos y varios traidores en las propias filas gubernamentales. ¿Quién, sino, se beneficia con su defenestración?

Por eso la reflexión debe llevarnos a rechazar la confrontación, a alentar el diálogo, promover el respeto, elevar el nivel de la política y practicar la tolerancia. El gobierno no puede creer que el poder le pertenece o lo ganó para si. ¿Cómo puede estar tan equivocado? Vivimos, gracias a Dios, en democracia y es bueno pensar en los péndulos que llevan a las minorías a ser mayorías y viceversa. No estamos en la Venezuela de Chávez o Maduro, estamos en el Perú que tiene un destino superior y que hoy más que nunca reclama algo que este gobierno sigue sin mostrar: serenidad y madurez.

Por: Alfonso Baella Herrera
Publicado en Expreso el 1.4.15

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