LA CINTURA DE CATERIANO

El nuevo primer ministro ha acertado al identificar el problema y, por lo tanto, el desafío más importante. Tiene que destrabar la economía para además concretar –por lo menos- los proyectos mineros Tía María y Las Bambas. Es imperativo echarnos a andar. Cateriano parece consciente que el gobierno está frente a su última oportunidad. O lidera a la opinión pública para que respalde esa acometida–que significan 300 mil puestos de trabajo por cada punto del PBI y 30 mil familias menos en extrema pobreza si el PBI supera el 4%- o simplemente los próximos meses serán de más frustración.

08042015Por eso Cateriano ha interpretado bien la coyuntura e inclusive lo dicho por el ministro de economía, Luis Segura, en el sentido que “si la tensión política baja, la inversión irá fluyendo”. El premier ha guardado la armadura y moderado el tono buscando conciliar, tender puentes y unir al país en torno a los temas centrales.

Las reuniones con Bedoya Reyes, Pedro Pablo Kuczynski y la próxima con Martín Pérez de Confiep, auguran un alentador espacio para el diálogo. El Apra ha bajado sus revoluciones y hasta Mulder ha dicho que tiene “puntos de coincidencia”. Y aún cuando no hay, por parte del fujimorismo, una postura oficial favorable existe un auspicioso compás de espera. Cateriano luce, por lo pronto, como diablo en botella y contenido en sus “antipasiones” políticas. No hay duda que su esfuerzo es plausible.

Sin embargo no es el otrora ímpetu del premier el obstáculo, tampoco un nuevo escándalo y menos la oposición mordaz. El aguafiestas –muy a su estilo- es el propio presidente de la república.

Mientras Cateriano se esfuerza por estrenar su sonrisa y sacarle un guiño de aprobación al Tucán, el presidente regresa a lo mismo. Su compleja personalidad lo impulsa a buscar siempre algo con qué estrellarse. En medio del tour de su flamante premier que está empeñado en salir con el dedo arriba en el congreso, Ollanta Humala arremete: “El congreso fue injusto e irresponsable al censurar a Ana Jara” o “Jauría de cobardes” a quienes critican el papel inconstitucional de su esposa.

Es decir, otra vez, Humala contra Humala, llorando sobre leche derramada y dando la impresión de ser un picón. Nuevamente, el presidente, ahogado en su propio vaso, pisando su propia manguera y abriendo flancos innecesarios, extemporáneos y absolutamente contra producentes.

En lugar de alentar el diálogo, respaldar a su premier y enfocar el debate sobre lo que todos queremos; que es más inversión o sea más trabajo, más salud, más educación y más oportunidades, nuestro presidente insiste en pelearse con su sombra y no tiene mejor idea que enfilar contra el congreso al que Cateriano le pedirá en dos semanas el voto de investidura. No nos extrañe que comience a atacar al fujimorismo o al aprismo. Como el escorpión, Humala no puede ir contra su propia naturaleza.

En fin, hay realidades que no vamos a poder cambiar. Y por más que uno quiera Ollanta Humala será siempre el mismo; un político con una extraña interpretación de la democracia, donde la tolerancia es sólo exigible para los demás, el estado de derecho respetable cuando no le molesta y para quien el poder político sirve para destruir al rival y no para construir presente y menos futuro. Por lo pronto el punto es para su voluminoso premier que ha demostrado en los hechos tener más cintura política que su jefe.

Por: Alfonso Baella Herrera
Publicado por Expreso el 8.4.15

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