La banalidad del twitter

Las redes sociales son uno de los aportes más importantes en la comunicación social. La tecnología y la innovación han traído al presente esta herramienta con la que es posible comunicarnos simultáneamente con muchos en lugares distintos y distantes. En política las redes sociales hicieron su aparición más notable en la campaña presidencial del 2008, en los Estados Unidos, cuando un desconocido – Barack Obama –  usándolas de manera eficaz y eficiente las convirtió, además, en un mensaje que los jóvenes adoptaron llevándolo a ganar las elecciones presidenciales en el país más poderoso del mundo.  Escribí un libro sobre cómo Obama usó Internet y las redes sociales – YO QUIERO SER PRESIDENTE- y no deja de sorprenderme lo trascendente que pueden ser en la comunicación política contemporánea.

 

Estas mismas redes fueron un singular catalizador en la revolución del Norte de África, los “indignados” de España e Inglaterra, los “occupy” de Estados Unidos y otros muchos lugares del mundo viralizando (difundiendo como virus) los mensajes revolucionarios entre millones de personas en segundos. En el Perú la clarinada estuvo presente en la elección municipal del 2010 pero PPK fue quien mejor las usó durante la campaña presidencial pasada.

 

La pregunta que muchos se hacen es si la política puede hacerse usando sólo estos medios y si estamos ante una nueva era donde lo “virtual” puede reemplazar a lo real.  En realidad, los políticos tuiteando parecen creer que viven en el ciberespacio y que allí deben ganar o convencer. Me parece un error creer que las redes sociales pueden sustituir las relaciones personales pero me parece ya no un error sino una torpeza sideral que un político crea que estos medios son suficientes o, peor aún, convenientes en coyunturas como la actual.

 

Estamos viendo, en los últimos días, a políticos intentando usar twitter para dar su opinión frente a la convulsión social que estamos viviendo en el Perú. Vemos además como otros guardan silencio frente a la asonada que intenta subvertir el orden y el Estado de Derecho. El país se debate entre dos ideologías opuestas, excluyentes e irreconciliables. Creer que sólo el twitter salvará al Perú o a ellos,  es banal, inocente y suicida. Esta es la hora de dejar el cálculo o las cuentas pendientes y ponerse todos de un solo lado. Ojala entendamos dónde esta la verdadera amenaza.

 

Alfonso Baella Herrera

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