INCONTINENCIA VIRTUAL

 

 

Las redes sociales son medios de comunicación de creciente importancia en el mundo. En nuestro país con el aumento del ancho de banda, la aparición de redes inalámbricas más veloces como la 4G, la intensa competencia entre operadores de telefonía celular y el crecimiento del uso de smarpthones y APPs (Aplicaciones para teléfonos inteligentes) las redes sociales están presentes en prácticamente todos los medios nacionales o regionales, y cruzan transversalmente casi todos los estratos sociales y se imponen mayoritariamente entre los jóvenes entre 18 a 24 años.

 

Los que estamos conectados a la red social twitter, donde hay aproximadamente 2.5 millones de peruanos, hemos visto con sorpresa una andanada de mensajes, preguntas, acusaciones, imputaciones, provocaciones y hasta insultos entre autoridades políticas que poco o nada apuntan a prestigiar la política nacional. En el fondo, hacer pública, una diferencia personal y llevarla hasta el enfrentamiento, pero en twitter, termina siendo contraproducente.

 

Dicho esto es poco edificante que las redes sociales no sean entendidas por nuestros políticos como espacios propositivos, inclusivos o deliberativos en relación a ideas o iniciativas sobre cómo incrementar la inversión privada, disminuir la pobreza extrema, combatir la desnutrición crónica, mejorar la seguridad nacional o la participación de los jóvenes en la política. Y, en lugar de esto, se prefiera convertirlas en un espacio tóxico.

 

Por eso la irrupción en Twitter del Ministro de Defensa, Pedro Cateriano, siendo un icónico e insigne representante del presidente y de nuestras fuerzas armadas, no ayuda a construir y, más bien, continúa envileciendo la política y el debate nacional.

 

Por más ciertas que puedan ser sus citas sobre Sergio Siragusa, Alfredo Zanatti, en el caso del Alan García, o la señora Susana Higuchi, en el caso de Keiko Fujimori, no se entienden a qué agenda pertenecen. Si estas afirmaciones y provocaciones se originan en una orden del Presidente Ollanta Humala, o la primera dama, Nadine Heredia, en su ya conocido ánimo por enfrentarse a quienes creen sus enemigos políticos; si son otra cortina de humo para distraer del cercano y grave vínculo entre la pareja presidencial y Martín Belaúnde Lossio; o si son, personalísimas, y responden a una vieja cuenta personal cuyo origen podría estar en la derrota de Mario Vargas Llosa hace 25 años.

 

Cualquiera sea el origen o la razón de este sorpresivo afán podría alguien sugerirle al ministro, morigerar sus ímpetus y, en todo caso, si desea debatir, salga del ciberespacio y debata públicamente si algún medio considera el tema importante.

Por lo demás, esta situación reitera la existencia de direcciones y hasta liderazgos contrapuestos al interior del gobierno. Sobre todo porque mientras la primer ministro, Ana Jara, hace aparentes esfuerzos por regresar a la agenda nacional otros miembros de su gabinete parecen más interesados en hacer exactamente lo contrario promoviendo sus agendas personales.

 

En todo caso si vamos a sufrir de incontinencia virtual debería ser para señalar logros concretos, entrega de obra pública, índices de crecimiento, mayor seguridad, captura de prófugos de la justicia en este gobierno o la creación de nuevos puestos de trabajo. Para eso sí puede servir y mucho, Twitter, Facebook, Youtube y el ciberespacio.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

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