HUMALA VERSUS HUMALA

A mitad de semana el presidente decidió dar una entrevista al Chema Salcedo. La misma se ubica en un contexto en que su popularidad venía en picada y no había como detenerla.

 

La intentona de compra de Repsol y la reelección conyugal, junto a una lista de batallas mal escogidas como la ley del servicio militar obligatorio, la ley de las AFPs y otros tantos temas, habían desplomado la popularidad de ambos, Nadine y Ollanta. Sin embargo, y hay que reconocerlo, haciendo un esfuerzo notable el presidente ha tratado de girar nuevamente, cambiar el discurso y recuperar la iniciativa política.

 

El diálogo fue, por eso, una oportunidad para reconstruir el espacio deteriorado por estas campañas pésimamente manejadas. Jiménez, con las horas contadas, encontró también una tabla de salvación y de paso generó un aire indispensable.

 

Tres agrupaciones políticas, precisamente las que han sido gobierno en los últimos períodos, han señalado que no van más y que el diálogo terminó porque el presidente se fue de boca. Pero con dos años de gobierno y varios ya en la política Humala no es un desconocido para nadie. Si algo sabemos del actual presidente es que, en verdad, la bipolaridad política que sufre es su característica. Y esta no sería la primera vez que el presidente hace de aguafiestas declarando lo que no debe y olvidando que es, por encima de todo, presidente de todos los peruanos. Aprovechar de esa posición y atacar al adversario político es, por decir lo menos, torpe, pequeño y a estas alturas, absurdo. Lo único que ha conseguido es generar “bulla” cuando es el propio gobierno, por todos lados, quien trata de tender puentes enn todos los sectores.

 

Pero vale la pena revisar la entrevista para reconocer que no sólo fue incorrecto con los ex presidentes. Sobre la minería dijo cosas absolutamente inexactas como que la postergación de Conga era un tema de la empresa cuando, en realidad, es el Gobierno quien no puede garantizar el libre tránsito en las carreteras ni la libertad en las ciudades cuando los anti mineros deciden abusar de la protesta y amenazan hasta a los comerciantes que se oponen a ellos en los mercados; o que con respecto a la queja de los gamarreros sobre la importación de ropa china el gobierno debe afinar la legislación sobre el “dumping” desconociendo que una cosa es el contrabando y, otra, muy diferente es el interés de ciertos confeccionistas que buscan un proteccionismo nocivo y que el éxito de ese emporio empresarial es su capacidad de competir globalmente; o que las denuncias sobre el mal manejo en su programa bandera QaliWarma eran promovidas por ex proveedores del Pronaa cuando lo que vemos es que el manejo de ese programa social tiene un altísimo grado de improvisación con fatales consecuencias.

 

Y es, en el fondo, una pena que un excelente ambiente creado por el propio gobierno a partir del discurso que el presidente dio en la Convención Minera, Perumin, en Arequipa, en el que lució convocante, políticamente inclusivo y hasta, irreconociblemente, como líder, pueda desdibujarse en la entrevista con el Chema donde, más bien, parecía el capitán del equipo perdedor, mal perdedor en realidad, echándole la culpa de todo al otro.

 

Quizá haya que acostumbrarnos. Humala siempre tiene en él mismo a su propio cascarrabias. No necesita oposición porque el mismo se mete cabe. Una pena por el país pero ya parece un espectáculo ver a Humala versus Humala.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

 

Publicado en Expreso el 6.10.2013

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