Hoja de ruta sin destino

Carlos Santa Cruz, Presidente de Yanacocha, salió el martes último junto con el Presidente del Concejo de Ministros y con el Ministro del Interior, leyendo un comunicado que parecía exigido y donde se le imponía una suerte de auto inculpación.A través de su lectura se percibió una tensa negociación con el Gobierno. “las condiciones para un diálogo fructífero en busca de una solución alrededor del Proyecto Conga se han visto limitadas…Yanacocha es consciente que en la relación con la población han existido desentendimientos y enfrentamientos en el pasado”, dijo.

 

Señaló, a continuación, que Conga suspende sus operaciones. A los pocos minutos Gregorio Santos y Saavedra Marreros, decían desde Cajamarca: “no aceptamos la suspensión, sólo la cancelación, y por lo tanto el paro continúa”. La inmolación política impuesta a Santa Cruz fue en vano. Los peruanos hemos sido notificados: la violencia intransigente le ganó al Estado de Derecho.

 

Humala pierde con esta suspension porque, en los hechos, no ha podido sostener su desición. Su irresponsable promesa en la campaña, ahora sí, le pasó factura y nos pone en un situación crítica, endeble y a merced de las cúpulas extremistas que aguardaban el desenlace de Gonga. Ahora saben que gritos, palos y piedras son suficientes para asustar al Gobierno. No importa lo que diga el presidente ni los estudios técnicos. Los EIAs sirven para nada. Hoy, el pretexto fue el agua, mañana serán el aire, la tierra o lo que sea.

 

Los radicales de izquierda, que nada han hecho por Cajamarca ni por los pobres del Perú, sino sólo engañarlos, tuvieron su mayor victoria. Gregorio Santos, Marco Arana y Saavedra Marreros, son los grandes vencedores. ¿Cuántos inversionistas veremos, a partir de ahora, preocupados y decepcionados ante un Gobierno sin firmeza para sostener sus desiciones?

 

La estrategia del Gobierno de “retroceder para avanzar” es una ilusión y en la práctica un error garrafal.  Demuestra la absoluta incapacidad política; división y traición dentro de su propio Gabinete; indiferencia cuando no oposición de su propia bancada parlamentaria e imposibilidad de dialogar con quien fue, sólo hace cuatro meses, su aliado electoral en Cajamarca.

 

Los errores politicos se pagan. El Gabinete debería tener sus días contados pero es patético reconocer que Humala está aislado y no hay equipo de recambio.  Malo con Lerner, peor sin Lerner. La situación es crítica porque la hoja de ruta por la que votaron la mayoría de peruanos no tiene destino previsible. Los próximos días serán verdaderamente decisivos para el gobierno de Ollanta Humala y para el país.

 

Alfonso Baella Herrera

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