HAY QUE SABER ESCOGER LAS BATALLAS

No recuerdo al autor de la frase “Hay que saber escoger las batallas”. Estoy seguro que la escuché de mi Padre pero no recuerdo si él la repitió citando a algún personaje de la historia o la política, o si fue de su autoría. Me parece una frase muy interesante y la comparto con ustedes.

 

La cito porque, en verdad, me parece oportuno. Uno debe escoger las batallas que vale la pena pelear. No sólo las que esté seguro de ganar sino en las que vale la pena el esfuerzo, el riesgo y hasta la inmolación; y que aún en la derrota – si se puede pelear con honor – hay espacio para trascender y generar un liderazgo auténtico.

 

En política, escoger esas batallas, es un principio de enorme importancia porque implica reflexión, autoanálisis, revisión de nuestras fortalezas pero sobretodo de nuestras limitaciones y debilidades. Es indispensable también conocer a nuestros verdaderos aliados y enemigos. Y, algo fundamental, es indispensable tener un plan A, uno B y uno C.

 

A la luz de los hechos el presidente de la república no escoge bien sus batallas y la primera dama tampoco. Lo ocurrido en los últimos 90 días demuestra que ninguno de los dos tiene claro dónde están los aliados, los enemigos, ni cuál es el plan B ni C. Desmontado como está, el Plan A de la reelección conyugal no es previsible el siguiente paso. Peor aún es que las iniciativas presidenciales, de su esposa, sus ministros o asesores, parecen naufragar no necesariamente por la inteligencia de la oposición sino por la inocencia o torpeza que en si mismo tienen.

 

Allí está la batalla por “Repsol” que ha generado una verdadera hecatombe retrotrayendo la confianza empresarial a los bajísimos niveles que tuvo después de la segunda vuelta del 2011 causando además un perjuicio enorme dentro y fuera del Perú. En lugar de avanzar hemos retrocedido. Sería bueno preguntar: ¿A quién en el gobierno se le ocurrió plantear tamaña barbaridad?¿Quién fue tan irresponsable?

 

Está la interminable batalla por el indulto a Fujimori que pudo tener otra salida más conveniente para el país y el gobierno. O la discusión con Alan García que hasta en Twitter terminó, el presidente, perdiendo. O el blindaje a Toledo que arrastrará al gobierno más y más cuesta abajo en las encuestas y que el presidente, con una llamada a su bancada, podría parar en seco para que la verdad salga a la luz. O esta última del Servicio Militar Obligatorio cuya lógica resulta risible hasta para los militares porque no tiene ni pies ni cabeza y que tiene al presidente argumentando, alentado por un ministro que sí parece estar buscando alguna candidatura, nadie sabe todavía para qué. Todas estas batallas han sido mal escogidas, mal planificadas y han sido o parecen perdidas.

 

Hay otras batallas que el presidente tiene a la mano pero no escoge. Allí está, sólo como un ejemplo, el tema de La Haya que la Canciller Eda Rivas ha relievado señalando que “Hay un magnífico clima con Chile”. Ese es un tema que el presidente – no importa que esto haya nacido con García – debería hacer suyo y convertir en un espacio de éxito y reencuentro nacional. Otras batallas también son el shock de inversiones, el impulso a la minería formal, el gasoducto del sur junto al polo petroquímico, o la reforma del Estado. Todas tendrían un apoyo superior y le asegurarían una victoria política pero sobretodo devolverían la imagen de sensatez que hoy parece esquiva.

 

Allí están las batallas, los espacios y las oportunidades. La política es, sin duda, el arte de elegir y un político debe saber hacerlo. Es necesario mirar las cosas en perspectiva. A veces es bueno alejarse del epicentro, salir del bosque o levantar la mirada. El éxito de este gobierno será el éxito de todos los peruanos. Por eso, ojalá que el presidente sepa elegir esas batallas, esos aliados y esos soldados que nos lleven a la victoria. Ojalá.

 

Por: Alfonso Baella

Publicado en Expreso el 19.06.2013

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