Gestores de la indignación

 

Sin pena ni gloria,  el Congreso canceló el tristemente célebre programa “El Congreso abre sus puertas – Gestores para el desarrollo local”. Pomposo y extenso nombre cuya longitud contrasta con su existencia efímera y vergonzosa.

 

El programa fue, en la práctica, un intento de construir una fuerza de operación política, pagada con fondos de todos los peruanos, bajo el pretexto de acercar el parlamento al pueblo, usando la pobreza como justificación e invocando el análisis de “juristas”, también pagados con dinero de todos.

 

El Presidente del Congreso obró con negligencia, llevado de las narices por un aparato administrativo improvisado, con asesores que resultaron ser ex candidatos al Congreso con agenda propia,  y bajo el irresponsable consentimiento y apoyo  de la “mesa directiva” que nada dijo al respecto hasta que se supo que la lista de contratados era, en buena parte, del partido de gobierno y que había tal caos e improvisación que hasta un fallecido estaba en la nómina.  Una vez más el escándalo ha sacudido a este poder del estado y la indignación parece lo único que evoca su accionar.

 

Queda claro que la peor imagen del Congreso la da quien debería ser su mejor ejemplo y que “Daniel es el peor marketero” como bien dijo la congresista Lourdes Alcorta.

 

Mientras estas barbaridades ocurren en el lugar que debería ser el epicentro del debate político en democracia,  Movadef, el partido de Sendero Luminoso, reclama su espacio y señala que insistirá en inscribirse. Es decir, quienes deberían estar en primera fila del debate político están ocupados haciendo tonterías frente a un pueblo pobre, olvidado y excluido, cuya indignación crece.  Programas como el de estos “gestores” son el mejor favor a quienes llaman “democracia corrupta” a nuestro sistema representativo.

 

El Congreso se aisla y se aleja peligrosamente del sentido común y del hombre de a pie. Más que un recinto de leyes parece, en el extremo de frivolidad,  Versalles o -peor aún- el Trianon de María Antonieta. Si algo está logrando la mayoría es ruborizar y horrorizar. Ojalá que la minoría, donde hay gente honorable y sensata,  pueda recuperar el honor y la dignidad perdidas.

 

Alfonso Baella Herrera

www.baella.com

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