¿FUJIMORISMO SIN DINASTÍA NI CAUDILLOS?

 

 

La discusión en torno a los esfuerzos por la libertad de Alberto Fujimori, con una salud precaria y sin un horizonte claro en torno a la posible variación de su actual régimen a uno de arresto domiciliario, pone sobre el tapete un debate acaso más importante al interior del fujimorismo, que tiene que ver con la continuidad de un movimiento político que debería demostrar, más allá de las palabras, liderazgos que tengan otro apellido que no sea el del fundador.

 

Keiko, por ser la hija más identificada con su padre durante la administración fujimorista y por haber sabido reestructurar un partido con bases nacionales, es la innegable cabeza de este movimiento. Nadie discute su autoridad, por lo menos aún. Kenji, sin embargo aparece a veces silente y a la expectativa, como segundón acaso madurando y esperando su oportunidad. Ambos tienen el derecho que les asiste por llevar el apellido y por haber optado por dedicarse a la política con relativo éxito.

 

Ella ha sido congresista y luego joven candidata presidencial quedando, como sabemos, en segundo lugar en las elecciones del 2011. Él es congresista –el más votado del actual congreso, lo que no necesariamente es una virtud- y mantiene un liderazgo a su estilo pero conectado a organizaciones sociales populares.

 

La pregunta es si ese movimiento que podría ser gobierno en pocos meses está formando una estructura que pueda asumir el fujimorismo inclusive y sobre todo más allá de los fujimoris. ¿Sólo los actuales congresistas bastan o bastarán? ¿Podrá, el fujimorismo, convocar -al estilo planteado por Alan García y mascullado por Pedro Pablo- a otras personas más allá de si mismo? o ¿Será el carné o la reverencia al apellido del patriarca una condición?

 

La coyuntura del quinquenio que viene, por la experiencia que vemos, demandará una enorme apertura en el administración. No será el gobierno de un partido, menos el de una familia; antes, deberá ser lo más abierto y verdaderamente inclusivo. Lejos de concentrarse en torno a personas deberá sostenerse en función a ideas y programas. Por eso vale la reflexión para quienes hoy las encuestas, que son bien referenciales y hasta engañosas, ponen en primer lugar. Si Keiko es elegida la primera mujer presidenta del Perú ¿Qué tipo de gobierno sería capaz de hacer?¿Podríamos esperar un fujimorismo sólo con fujimoris o solamente con fujimoristas u ofrecerá algo más, como para demostrar el camino de la responsabilidad?

 

Ganar las elecciones es, en verdad, apenas una circunstancia. Ya vemos que sirve de poco cuando no se sabe ni el rumbo ni el destino; ni la razón por lo cual se está al mando de la nación. Valen las preguntas y vale la reflexión.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en El Montonero 28.11.2014

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