FRANQUICIA ELECTRÓNICA PARA DICTADURAS

La prensa -como en todo gobierno que repudia las libertades y afirma su tinte autoritario- incomoda. Los periodistas y sus preguntas junto a sus elucubraciones, no alineadas, ensombrecen cualquier banderola seudo revolucionaria. Los destapes y la cruda verdad expuestas molestan, mortifican y hasta enloquecen a quienes sabiendo, en el fondo, que hacen mal y mienten, les importa poco la opinión pública y creen que el “aquí mando yo” es la forma de salirse con la suya y pasar la página. Así ha sido Cuba por más de cinco décadas y su clon, Venezuela, es hoy un mal remedo.

 

La expulsión del equipo de CNN de Caracas, bajo el eufemismo de la revocación de su permiso para trabajar, es otra muestra del ribete esquizofrénico del gobierno de Nicolás Maduro. A los 10 muertos que ayer por la tarde se contabilizaban como víctimas de la represión, hay que sumarle también 160 heridos y cerca de 350 detenidos. Pero hay además 31 periodistas agredidos, 12 diarios que dejaron de circular desde finales del 2013, 12 hombres de prensa detenidos y el bloqueo de la señal del canal de Televisión colombiana NTN24. Y si los muertos, heridos y presos, y la prensa que contabiliza e informa, no fueran suficientes para colmar la paciencia, está Internet y su expresión más devastadora: las redes sociales.

 

Miles de jóvenes, provistos de sus celulares transmiten al mundo fotos, videos y evidencias de la brutal represión vía Facebook y Twitter. Zello, aplicación que convierte un smarthpone en walkie-talkie y que no requiere Internet para funcionar, tuvo más de 150 mil descargas en sólo 96 horas y colmó la paciencia y puso en marcha el repressionware, es decir, el software y hardware utilizado para la represión política. Y quien mejor que China, aliado super estratégico de Venezuela, que ha salido airoso en este tipo de experiencias, para transmitir este conocimiento. En China el Internet es “libre” mientras no “interfieras” en lo político. No puedes encontrar en Baidu, equivalente a Google, ningún nombre relacionado a la cúpula gubernamental, ni nombres de partidos de oposición y no puedes escribir nada contra el gobierno sin que alguno de los 100 mil cyber policías lo advierta y te visite para ajustar cuentas.

 

La tecnología utilizada es carísima –cientos de millones de dólares en cada configuración- pero es efectiva. La vende, una empresa norteamericana, Blue Coat, y consta de servidores y programación muy sofisticada que permite filtrar páginas, palabras e identificar usuarios geográficamente. En el 2011 una investigación de la Universidad de Toronto, ( http://bit.ly/MjUjtx ) encontró que fue usada en Siria y Birmania y que también había sido vendida a Egipto, Kuwait, Catar, Arabia Saudí, China, India, Irak, Kenia, Líbano, Malasia, Nigeria, Qatar, Rusia, Tailandia, Turquía y, nada menos que, a Venezuela. Reporteros Sin Fronteras lista a Blue Coat como una de las principales “empresas enemigas de internet” ( http://bit.ly/1e4EbaQ ) en el mundo; y sin duda lo es.

 

Las redes sociales han sido llamadas acertadamente el “5to Poder”. Son tan o más poderosas que la televisión, radio o prensa escrita. Y por eso Internet es clave para gobernar y para preservar la libertad y la democracia. El caso de Venezuela está demostrando que la franquicia electrónica para dictaduras se vende al mejor postor y se usa bajo cualquier pretexto cuando un régimen quiere perennizarse.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso, Lima, Peru el 23.2.14

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One Comment

  1. pedro cama says:

    Es curioso que no añada en sus “dictaduras” a EEUU ni sus satélites, que tiene presos extranjeros en Guantanamo, que no suscribe tratados mundiales de control de armas ni de DDHH, con serios indicios de haber participado en sendos genocidios alrededor del mundo y cuya proclamada libertad de prensa es discutida por su mismo pueblo y a duras penas ya que los grandes medios de informacion americanos les cierran las puertas

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