FANTASÍA ELECTORAL

La candidatura de Milton Von Hesse no es fruto de una contienda democrática interna, tampoco es la expresión de una corriente partidaria, menos aún de la irrupción meteórica de un nuevo líder político. Von Hesse es, en realidad, la última carta de la baraja de la salvación a la que ha decidido recurrir el partido nacionalista, a cuya cabeza sigue aferrada Nadine Heredia.
26102015Esto es verdad sin desmerecer la figura de este excelente y honesto técnico, uno de los poquísimos que se salva de este gobierno, sino por el papel político que le va a corresponder asumir. Muy pronto Von Hesse quedará sumergido por el pasivo del gobierno pero sobre todo de su madrina de nacimiento.

La impresión es que se le envía a un matadero, en misión suicida y a una inmolación sobre la que no hay ni escapatoria ni atenuantes. Las primeras 48 horas de su aparición como pre candidato no han podido ser menos desalentadoras. Comenzando porque quien lo ha lanzado no ha sido un grupo de jóvenes o emprendedores o campesinos o pobladores de provincias ni las bases populares de un partido que se dice “inclusivo”; sino quien es hoy una de las mujeres más desprestigiadas de la política nacional.

En Julio de este año, el 58.3 de peruanos según CPI, consideraba a Nadine Heredia como “muy corrupta”. GFK presentó, hace sólo horas, una encuesta a nivel nacional en la que hoy día Heredia apenas tiene una aprobación de 12% y mantiene una desaprobación del 83%. Igualmente el 60% considera que ella usurpa el poder del presidente.

La campaña nacionalista no sólo comienza cuesta arriba sino con una mochila de problemas e improvisaciones. Von Hesse ha ensayado malabarismos para saltar de las preguntas comprometedoras que hurgan por precisiones por las fuentes de financiamiento para la campaña y por las obras de este gobierno que para la mayoría no existen. Aunque él lo sostenga, es obvio que el problema, no ha sido ni es “la comunicación”. Lo evidente es que no hay obras que comunicar.

Lo que más bien sí parece inocultable es el poco pudor o vergüenza para marketear a la presidenta del partido de gobierno en cuanto evento, viaje, lanzamiento o gira oficial tiene. Cada vez es más frecuente ver a la pareja presidencial aprovechando los estrados y toda la maquinaria estatal para hacer campaña. El grito de “viva el nacionalismo” con que se ha convertido el cierre de cada visita presidencial, donde es común ver a Nadine y Ollanta, ya es parte del anecdotario de abusos que nos trae semanalmente el presidente.

Pero no es la inexistencia de obras públicas o el abuso de los recursos de todos los peruanos en la campaña nacionalista, los temas que deberá resolver prioritariamente Von Hesse. En realidad nada de eso es importante en comparación con las agendas, con Martín Belaúnde Lossio, con el caso de Oscar López Menes, con la muerte de Emerson Fasabi o con los cientos de proyectos de inversión por miles de millones de dólares paralizados por la inacción del gobierno donde él ha sido ministro cuatro años. Explicar que recibió un país en marcha y lo entregará parado va requerir mejores argumentos que la imputación de culpa al aprismo, al fujimorismo, a la concentración de medios o a los grupos económicos. La gente no les cree absolutamente nada.

Milton Von Hesse va tener que hablar y eventualmente defender políticamente las 10 investigaciones que tiene Nadine y los problemas legales de Urresti, quien ya se ofreció como candidato “si lo necesitan”. En verdad esta candidatura más parece una fantasía electoral que una propuesta seria y con posibilidades.

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