ESTOCADA MORTAL

 

 

Es necesario conocer algunos detalles, hechos y personajes, concatenarlos, para entender que ha ocurrido en las últimas horas en el caso más delicado que afronta un presidente y su entorno en la historia política peruana.

 

Ayer en la tarde y luego que el Consejo Nacional de la Magistratura anunciara su suspensión por seis meses debido a los diversos procesos abiertos por este organismo en su contra, el Fiscal de la Nación, Carlos Ramos Heredia, anunció sorpresivamente vía RPP, que el paradero de Martín Belaúnde Lossio era conocido por el gobierno. Ramos Heredia dijo: “No quiero pensar que es coincidencia que ahora se me impone una medida de separación cuando ya se está tomando decisiones sobre la captura de esa persona”. En pocas palabras el Fiscal de la Nación dejó entrever que su suspensión habría sido ordenada por el gobierno porque quería seguir protegiendo al hombre que tiene prácticamente de rodillas a la pareja presidencial: Martín Belaúnde Lossio.

 

Pero ¿Qué ha ocurrido?¿Cómo así el primo de Nadine ha sido defenestrado de un tablero donde aparentemente era útil?¿Qué hizo o dejo de hacer Carlos Ramos Heredia que terminó con la bajada de dedo palaciega?¿Qué influencia ha tenido el gobierno en la suspensión del Fiscal de la Nación?

 

La explicación se remontaría a la génesis de su nombramiento como máximo autoridad del Ministerio Público hace nueve meses. Ramos Heredia ha sido hombre del ex Fiscal de la Nación Peláez Bardales. En política la fiscalía puede ser un arma potente, estratégica y hasta letal. Aún cuando Ramos Heredia era primo lejano de Nadine Heredia no eran cercanos o amigos, pero una vez en el cargo logró una suerte de convivencia, tregua o armisticio. Si no lo molestaban –a el y a sus intereses- el hacía lo propio.

 

Sin embargo el caso Belaúnde Lossio habría ido complicándose hasta que “el primo” resultó un problema, una ficha complicada de mover al antojo palaciego y, finalmente y como están las cosas, más útil fuera que dentro.

 

La razón parece simple: el delito por el que MBL podría ir a prisión no ha sido definido aún por la fiscalía y eso ocurriría, si se le detiene, cuando se produzca el interrogatorio en el que MBL tendría que explicar muchas cosas. Desde los negocios en que participó desde el 2006 con la pareja presidencial, los dineros que trajo y entregó como jefe y financista de las campañas de Ollanta Humala, hasta la verdad sobre su encubrimiento y los detalles de quienes lo “ayudaron” en su periplo boliviano. La verdad puede desatar una crisis política de impredecibles consecuencias. Lo ocurrido con Ramos Heredia –suspensión que tampoco tiene precedentes- sólo puede entenderse en este contexto.

 

La salida del Fiscal de la Nación se decidió posiblemente en palacio. Por un lado, sirvió la entrevista que concedió José Ugáz de Transparencia Internacional donde señalaba la incompatibilidad de un fiscal cuestionado como Ramos Heredia y en esa misma dirección la renuncia de Cecilia Blondet en representación de Proetica, ONG fundada también por Ugáz, a la Comisión de Alto Nivel Anticorrupción que preside Ana Jara, en su calidad de Primer Ministro. Ambos adecuadamente comentados por los medios generaron un argumento adicional; inclusive ético. Por otro lado la ejecución misma estuvo en el Consejo Nacional de la Magistratura donde sólo cuatro de los seis miembros votaron la suspensión del Fiscal de la Nación; pero uno de esos cuatro es Gonzalo García Núñez, vinculado a Ollanta Humala por haber sido su candidato a la vice presidencia en las elecciones del año 2006.

 

Ramos Heredia ha dicho que no va a renunciar pero esa declaración parece lírica. En realidad ya lo “renunciaron” porque la suspensión que le han dado de seis meses parece la inevitable antesala a su destitución y el fin de su carrera como magistrado. Su salida a medios ayer parece una reacción a todo esto. Es posible que Ramos Heredia se sintiera traicionado por y con quien tenía un acuerdo tácito o expreso y por eso su reacción revelando la información sobre el paradero de Belaúnde Lossio.

Esa revelación pone al gobierno nuevamente en jaque porque si querían seguir negociando o ganando tiempo todo se complica. Es poco probable que el ahora ex fiscal haya realizado esa revelación para alertar al perseguido, como dijeron ayer Urresti y Jara. No necesitaba hacerlo vía RPP; pudo haber escogido cualquier medio directo y discreto si esa era la intención. Más parece que decidió hacerlo para, en última instancia, empujar al gobierno a su captura revelando la protección a MBL.

 

Finalmente se ha conocido recién hoy día –gracias a Ramos Heredia- que MBL está en Bolivia pero que solicitó refugio el 15 de Diciembre mientras aquí en Lima, súbitamente, la preocupación del gobierno era la Ley Pulpin y Urresti estaba más obsesionado con los DNIs de los estudiantes universitarios que marchaban en las calles que por el prófugo número uno del Perú.

 

Hoy día Evo Morales, extrañamente, dijo que no sabía nada del tema, lo que agrega más inverosimilitud a todo el tinglado gobiernista. ¿Alguien puede creer que Evo Morales, socio de Chávez, Maduro y de Humala, no va a saber donde está y qué hace el principal dolor de cabeza de su amigo Ollanta Humala, en territorio boliviano hace dos semanas?

 

Lo hecho por Ramos Heredia parece el principio del desmoronamiento de una torre de mentiras. El gobierno luce acorralado por si mismo y sus versiones se estrellan con las de sus socios, compinches y también con la de quienes se sienten ahora traicionados.

 

Este año no termina bien y comienza, sin la menor duda, con el peor presagio para la democracia peruana que se pondrá a prueba en sus instituciones pero sobre todo en el temple de algunos pocos líderes y de los ciudadanos en las calles. Veremos qué pasa y hasta dónde llega este gobierno casi asfixiado por esta estocada mortal.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en el blog Semáforo Electrónico.

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