EN LAS MANOS DE NADINE

Es curioso como los peruanos pareciera que no aprendemos. Lo cierto, aunque parezca sueño o pesadilla, es que el Perú de hoy y del futuro, dependen de una sola persona: Nadine Heredia. Por más que alguien quiera disimularlo no hay nada que hacer; esa es la realidad.

 

La influencia, con la elección de Ana María Solórzano como presidenta del congreso, es, ahora sí, suprema. Para decirlo en una palabra: ni el presidente de la república tiene hoy ese poder.

 

La Sunat, la Fiscalía de la Nación, el Congreso de la República, la presidencia del Consejo de Ministros, están muy vinculados a ella familiar y amicalmente. En muchos casos una llamada telefónica basta y, en verdad, hasta sobra.

 

La pregunta sobre cuál es el problema, dependerá de por donde se le mire. Si el poder lo usa para hacer reformas fundamentales educativas, económicas y políticas sería excelente. Pero no ha podido hacerlo hasta ahora porque no sabe. Estamos con la economía paralizada porque el gobierno y ella, no entienden o no quieren entender lo que hay que hacer. Además se requiere tiempo y el gobierno tiene, más o menos, veinte meses útiles por delante y apenas es aprobado por un 20% de la población y ella cayó del 70 a menos de 30 y continúa bajando.

 

Entonces, ¿Para que acumular y mostrar tanto poder? La respuesta podría ser: para quedarse con él. Este es -a pesar de la baja popularidad que se puede resolver de muchas formas- el escenario ideal para lanzar una reelección. Las piezas como han sido puestas hoy en el tablero de la política nacional apuntan a un golpe sobre ese mismo tablero. El enfrentamiento con la oposición que ella ha promovido siempre y el debilitamiento institucional que fomenta en todo momento son sólo dos patas de la mesa.

 

Parece increíble que nuestra patria después de tanto sacrificio esté en una situación así. Estamos frente a un abismo y sólo dependemos del humor con que Nadine se despierte. Si quiere ser candidata sólo tiene que decirlo y el coro de sumisión encontrará argumentos jurídicos, políticos, económicos, sociológicos, psicológicos y hasta históricos de sobra.

 

Difícil coyuntura la que nos espera y enorme el esfuerzo que deberemos hacer para evitar que el capricho de una persona se imponga sobre la ley y sobre la vida de millones de peruanos.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso el 27.7.2014

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