EN LA DIRECCIÓN CORRECTA

El último viernes, en una ceremonia en palacio de gobierno, el presidente al lado de su esposa y de la ministra de trabajo, Nancy Laos, anunció el lanzamiento del plan: “Trabajo contigo, empleo con apoyo”. Se trata de la primera iniciativa en Latinoamérica que surge, desde el Estado junto a las empresas privadas, para generar mayores oportunidades de empleo a las personas con discapacidad mental e intelectual, en este caso a quienes presentan síndrome de Down y Asperger. A través de este plan se promoverá la obtención de puestos de trabajo en empresas privadas locales, de acuerdo a sus aspiraciones, necesidades y habilidades.

 

 

Ollanta Humala dijo:  “Es difícil creer que este esfuerzo por relanzamiento del Perú a los grandes mercados, al futuro y a la modernidad pueda hacerlo sólo un sector de la sociedad y que no necesitemos del esfuerzo de todos. La gran transformación es darle oportunidad a todos, sin importar condición ni clase. Esto ayudará a sacar el Perú adelante. Necesitamos del esfuerzo de todos, sin excepción”.

 

 

Iniciativas como esta no pueden dejar de ser resaltadas. No podemos dejar de relievar este hecho. Hay que decirlo con todas sus letras porque este es un gran acierto de la ministra Laos y del presidente Humala.

 

 

Podemos criticar, discrepar y oponernos respetuosamente a una serie de medidas y acciones de gobierno –y lo seguiremos haciendo con libertad e independencia desde este blog- pero es necesario reconocer cuando una acción como esta, en su simbolismo, muestra el respeto y el espíritu noble que todos los peruanos debemos respaldar e imitar. La dimensión de la solidaridad es la dimensión moral con que una nación trata a sus ciudadanos cualquiera sea su condición. Nacer con una discapacidad, adquirida o congénita, no te hace menos, al contrario, puede hacerte más si se convierte en un acicate y el país donde naces te da la oportunidad sin discriminarte.

 

 

No podemos quedarnos en el análisis de los guarismo para creer que si estamos en 6 o si llegamos a los 10 puntos de crecimiento somos un país mejor, más inclusivo o más justo. Los números también engañan. Mirar las cosas en una sola perspectiva puede conducirnos a un abismo en un país tan complejo y tan dispar como sigue siendo el nuestro. Por ello iniciativas como esta deben merecer el apoyo de la opinión pública y de todos los sectores de la sociedad.

 

 

Es también necesario reflexionar sobre dos temas que aquí surgen: El primero es el hecho que para lograr el respaldo ciudadano no se requieren anuncios rimbombantes, demagógicos ni efectistas. No necesitamos, los peruanos, campañas psicosociales ni grandes oradores y menos voceros oficialistas delirantes para distinguir cuando una acción de gobierno es buena y cuando es mala. Al contrario; es necesario más sentido común, más conciencia y más sensibilidad por parte de quienes gobiernan. El presidente y el gobierno tienen una docena de temas sobre los cuales podrían lograr consensos importantes. El segundo tiene que ver con otro mensaje que también se desprende de esta iniciativa y es lo que el binomio Estado/Empresa puede ofrecer al país si somos capaces de poner grandes objetivos para trabajar unidos. El 80% de la inversión privada está aquí, entre nosotros, y surge de la confianza de los empresarios en que sí podemos seguir avanzando. Ejemplos como este envían un mensaje alentador y positivo.

 

 

El debate nacional tiene que ser sobre temas más trascendentes y es el presidente quien debería escogerlos con inteligencia. La democracia no es sólo alternancia; debe buscar también eficiencia y eficacia; inclusión y solidaridad; y, sobre todo, consenso.

 

 

Alfonso Baella

 

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