En busca de un culpable

A cuatro meses de la revocatoria nuestra Alcaldesa, Susana Villarán de la Puente, no parece saber cuál es el camino que la llevará a conseguir una victoria el 17 de Marzo del próximo año. Esa confusión es aún más evidente en sus voceros que han pasado de sostener, desde la ilegalidad de la decisión del JNE al validar la firmas presentadas amenazando con ir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), hasta la denuncia de “oscuros intereses políticos” en quienes impulsan este derecho democrático. Mientras que Villarán de la Puente ha señalado sobre esto último: “no es un delito financiar una campaña de revocatoria. Lo extraño es por qué no dicen quiénes revocan”, Humberto Lay, Presidente de la Comisión de Ética del Congreso, ha aclarado: “A primera vista, no parece haber ningún delito, porque la revocatoria es un proceso legal y cualquier ciudadano puede financiar una revocatoria”. Muchos se preguntan más bien y con suspicacia ¿Quién financiará la campaña que apoyará a Villarán de la Puente?

Por momentos da la impresión que, lamentablemente para Lima, nuestra primera autoridad local no tiene una lectura clara de lo que ocurre o, mejor dicho, de lo que ha venido ocurriendo a su alrededor. Desde su campaña electoral llena de providenciales circunstancias como el apartamiento de Alex Kouri y la campaña demoledora contra Lourdes Flores –ambos temas que la encontraron a ella en cola- da la impresión que, francamente, fue sorprendida con un triunfo y que no estuvo preparada para la administración ni para el impulso que una metrópoli como Lima requería.

 

Recordemos que los primeros meses de su gestión –que coincidieron con los últimos meses de la campaña presidencial pasada- estuvo más bien denunciando lo hecho por la administración edil anterior, cierto que ejerciendo su derecho, pero más bien con una clara intención política. Paralizó obras y observó innecesariamente otras. Así, generó, en no pocos vecinos de Lima, una sensación no sólo de inacción sino de indignación porque las obras heredadas eran buenas sobre todo para quienes viven en la popular Lima norte y sur. ¿No están mayoritariamente allí acaso quienes ya no la quieren como alcaldesa?

A principios de año Villarán de la Puente tuvo la oportunidad de cambiar la percepción de ineficiencia pero, al parecer, fue inducida nuevamente a ocuparse de temas que no le correspondían. Ella y sus voceros de Tierra y Libertad, Patria Roja y Lima para Todos, no dudaron en apoyar públicamente a los antimineros en Cajamarca aplaudiendo cuando Marco Arana y Gregorio Santos condicionaban Conga a la famosa “licencia social”, pedido que ella desde Lima no se cansó también en exigir. ¿No habrá perdido allí tiempo y energía cuando era para Lima que la requería?

Hoy parece que quien más necesita ponerle una cara a la revocatoria es Susana Villarán de la Puente. Necesita un contrincante de peso porque no puede seguir tirando palos de ciego. Tiene que dibujar el rostro de un rival político. Ser revocada por Marco Tulio o peor aún, sin nadie visible a la cabeza de la revocatoria; sólo y simplemente por la voluntad popular y legítima de la mayoría de limeños, sería terrible. Su historia política y de quienes la acompañaron estaría, en adelante, signada por este descalabro mayúsculo. Parece, por eso, que quienes mal aconsejaron y aconsejan a la Alcaldesa han salido ahora a buscar un culpable. No entienden que, en el fondo, importa muy poco que ciertos gremios, medios, periodistas o políticos le den palmadas en la espalda o le brinden su apoyo. Quienes quieren revocarla, no son fantasmas que digitan electores; son los millones de limeños que ahora la ven todos los días, en los medios, tratando de hacer lo que debió hacer pero desde el primer día de su mandato.

Alfonso Baella Herrera
@alfonsobaella

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