El verdadero machista

Todos los sondeos de opinión confirman lo que en calles y plazas es la comidilla de los peruanos: el creciente poder de Nadine Heredia en el Gobierno del Perú cuyo presidente es, su esposo, Ollanta Humala. Esto era lógico que ocurriera por las limitaciones del presidente que se hacen más evidentes por la mejor performance de su esposa. Pero,  ¿Cómo, quien no tiene cargo alguno en el gobierno, tiene tanto poder?¿Qué ventajas o desventajas tiene esto para el gobierno y para el país? ¿Dónde quedaron la Vicepresidenta, el Primer Ministro, los Ministros, el Presidente del Congreso,  y, en suma, los poderes formales en el Perú?

 

En un país con instituciones precarias es entendible que quien está más próximo al presidente goce de mayor influencia en él y, además, pueda recibir “encargos” para ver esto o lo otro en virtud de la confianza que el jefe de Estado tenga en esa persona. Pero lo que ocurre en este caso no es que Nadine vea un tema, asunto o proyecto específico – como podría ser el área social o asistencial- sino que su influencia ha pasado de la vocería política al punto que son cada vez más los rumores de personas que conocen que la primera dama es el “filtro” que hay que sortear si quieren llegar al presidente.  Cualquier iniciativa gubernamental importante debe pasar por el visto bueno de Nadine Heredia.  Se dice, inclusive, que Nadine ha puesto ya varios Ministros de Estado y que muchos de ellos le deben su permanencia a las buenas relaciones con ella. No falta quien se pregunta ¿Si la primera dama es tan poderosa, quién está en su círculo de influencia?

 

Hay varios Ministros que hacen su agenda programando eventos “para” la “oportuna” presentación de la primera dama. Es una manera de ganar indulgencias. Basta revisar lo que han sido los últimos 3 meses de sus presentaciones públicas para saber quienes son los (as) preferidos (as).

 

Muchos ya llaman al Gabinete; Gabinete Nadine, y no Gabinete Jiménez, en atención al crecientemente bajo perfil del Primer Ministro. El Domingo pasado el que estuvo en el cambio de guardia en Palacio de Gobierno, al medio día, fue precisamente Jiménez, seguramente llamado por Nadine, o por el Presidente -pero por encargo de Nadine- para devolverle algo de peso y presencia política.

 

Los problemas que esta informal posición de poder genera son, sin duda, la inmovilidad y parálisis en la toma de muchas decisiones porque el Premier, responsable constitucional y político, está disminuido, y los otros actores políticos si están lejos de Nadine, no existen.

 

Así las cosas, el Presidente ha dicho que quienes critican la labor de su esposa son “machistas”. Se equivoca. ¿Por qué mejor no crea, para ella, una oficina, con presupuesto público y responsabilidades? Si Nadine quiere gobernar, debe hacerlo con la ley y no por encima de esta. Porque sino, quien no se lo permite es, en el fondo, el verdadero y único machista.

 

Alfonso Baella Herrera

@alfonsobaella

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