EL TABLERO DEL PODER

La aparición del presidente Humala, rodeado de sus ministros, en palacio de gobierno dando una suerte de discurso a la nación para explicar que el gobierno no hace reglajes, ha sido más que una aclaración, la simple constatación que el tablero del poder no lo maneja.

Ocurre que hace rato es vox populi lo que está sucediendo. El chuponeo y el reglaje están tan presentes que nos hemos acostumbrado. Primero fue el ex ministro Fernando Rospigliosi luego congresistas como Luz Salgado, Cecilia Chacón, Cecilia Tait, Mauricio Mulder o Natalie Condori. No menos importante lo ocurrido con la asesora parlamentaria Patricia Robinson y el ex primer ministro Jorge del Castillo.

 

Lo de la vicepresidenta Marisol Espinoza resulta inverosímil e inaceptable sobre todo porque ocurrió en noviembre del año pasado y nadie dijo nada; hasta que un programa de televisión dominical reveló los detalles y mostró los partes policiales. Es decir se hizo el operativo, por miembros identificados de la DINI, y el presidente y nadie del gobierno fue informado.

 

Se ha sabido también que el asesor Carlos Tapia fue interceptado telefónicamente y hay fuertes rumores que congresistas del círculo más próximo al presidente y su esposa también tienen su “file” con datos de reuniones y grabaciones de llamadas telefónicas. Es decir, dentro del gobierno esto ha sido y ya se ha convertido en una práctica común.

 

Es evidente la existencia de una disputa por el poder y por la influencia. Como vemos, los disparos no vienen de afuera sino del corazón mismo del poder. Es obvio que alguien tiene prerrogativas, facilidades y autoridad para hacerlo. La pregunta es ¿Quién está administrando la información que le llega al presidente?¿Quién la dosifica?¿Qué intereses tiene?¿Quien maneja ese poder paralelo?

 

Aquí no es reglaje sólo contra la oposición. Hay algo mayor que aún es desconocido pero que se presume. No es el gobierno contra los demás ni contra si mismo; aparentemente hay intereses todavía ocultos. Hay alguien que pesca a rió revuelto y se beneficia directa o indirectamente con todo esto: ¿Quién es?

 

Lo que nos queda a los ciudadanos es pedir cuentas claras al gobierno. Que este niegue lo evidente es su libreto. Que diga que no existe lo que vemos no importa. Que afirme que va a abrir los archivos para que el congreso sepa la verdad; es pura demagogia porque no depende de que el presidente lo autorice; es un derecho pero que en la práctica no cumple precisamente porque han ocultado y seguirán ocultando la verdad.

 

Aquí hay algo mucho más grande y complejo inclusive que Martín Belaúnde Lossio y López Meneses. Hay un poder invisible que está jugando las fichas en el tablero del poder sin que nadie sepa realmente cuál será la jugada final.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

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