El salvavidas de los 4 mil millones

Esta semana la Alcaldesa de Lima, Susana Villarán de la Puente, anunció un plan para la construcción de obras por alrededor de US $ 4 mil millones de dólares para nuestra capital. La Alcaldesa señaló en su presentación ante empresarios y medios que “Lima no puede parar” dejando entrever que si la revocatoria tiene éxito y ella deja el cargo estas obras no se llevarán a cabo y la ciudad de Lima se paralizará.  Este “shock municipal de inversiones” no está formado por  proyectos de ella o su equipo de gobierno municipal sino que pertenecen a la comuna limeña y  han sido, en verdad, concebidos a lo largo de décadas, por varias administraciones ediles.  Este anuncio, de impacto mediático, corre a la par de los “apoyos públicos” recibidos, donde destacan Confiep, CGTP, Lourdes Flores, Armando Villanueva, Luis Bedoya Reyes, Fernando Andrade y, en las últimas horas, Pedro Pablo Kuczynski. Es curiosa, por momentos, la confluencia de sectores políticos tan opuestos.

 

 

Lo cierto es que los niveles socioeconómicos A y B, que no eligieron a Villarán y que son bastante menos que los que sí lo hicieron, ahora la respaldan en mayor medida. Sin embargo el 65% de los limeños, según Datum, votaría por revocarle el cargo y en los sectores que la llevaron a la alcaldía, los niveles socioeconómicos D y E, casi un 80% no la quiere más frente a Lima.

 

 

Hay una enorme paradoja cuya solución nos enfrenta a temas más importantes que la propia revocatoria y al “supuesto riesgo” de perder esos miles de millones en obras. Hay, más bien, una sensación de exclusión, abuso y prepotencia que el desalojo de La Parada ha traído.  El mensaje que se dejó ha sido positivo -por una parte- pero también negativo en el sentido que se afectó a miles de inocentes pequeños propietarios, comerciantes y sus familias, señalándolas, acusándolas y hasta vejándolas cuando se les dijo, generalizadamente, delincuentes. “Hemos ganado la batalla de La Parada” se anunció en señal de triunfo desde la comuna limeña, como si los vencidos fueran tales. Que alguien te insulte y te descalifique sin razón no se olvida y en una ciudad de comerciantes, como Lima, acusarlos injustamente genera un rechazo y una solidaridad popular.

 

 

Por eso hay dudas más que razonables para pensar que los “apoyos” en los que parece confiar nuestra Alcaldesa no serán suficientes. El voto del pueblo que la llevó a ganar no está, necesariamente, con ellos ni viene de allí. Si pretende quedarse deberá cambiar no sólo de discurso sino hasta de compañía. El pueblo tiene una enorme sabiduría que a veces, ni los políticos ni los periodistas, llegamos a  comprender; pero se da cuenta cuando alguien le quiere vender gato por liebre.

 

 

Muchos se preguntan después de ver su entusiasmo por las inversiones si Villarán de la Puente habría anunciado ese “Shock” si no se hubiera visto obligada por la revocatoria, o  si el “Jueves Negro” hubiera ocurrido si el JNE no daba trámite -ese Jueves- a la consulta popular. Hay rumores que indican que, en efecto, la desorganizada acción policial y municipal del fatídico Jueves tuvo como único objetivo competir o tapar las primeras planas de la aprobación de su revocatoria. Si eso es cierto, sería una barbaridad y ni los 4 mil millones alcanzarían para salvarla.

 

 

 

Alfonso Baella Herrera

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