EL PRIMER VIOLADOR DE LA NACION ASUSTA AL JNE

El Jurado Electoral Especial, JEE, concluyó en que el Presidente de la República, Ollanta Humala, violó con sus declaraciones de las ultimas semanas el principio de neutralidad electoral que la ley obliga a tener a todo funcionario público.

B06012016Como recordarán el presidente ha venido sufriendo de “incontinencia verbal” producto –muy posiblemente- de su desesperación por ocultar el desplome de las cifras que revelan un pésimo manejo de la economía nacional, de su deseo de distraer las investigaciones sobre las agendas de su esposa y de crear titulares que sirvan de cortinas de humo –ahora está clarísimo- sobre el tratado de extradición que decidió sospechosamente no firmar con Francia.

Si bien el JEE reaccionó lo hizo tardía, tibia y, desde nuestro punto de vista, contraproducentemente. Señala, literalmente, que de los 13 casos de opiniones vertidas por el jefe de estado en seis de ellas “si se habría vulnerado las normas de neutralidad previstas en los los artículos 346°, 347° y 385° de la Ley N° 26869, Ley Orgánica de Elecciones, así como las prohibiciones establecidas para los funcionarios y servidores públicos sobre la comisión de delitos y sanciones, en concordancia con el numeral 34.1.2 del Reglamento.” Sin embargo más adelante explica “El artículo 362 señala que el Pleno del Jurado Nacional del Elecciones está facultado para sancionar la infracción a la norma y señala el procedimiento a seguir en estos casos; sin embargo en su último párrafo precisa que esta disposición no es aplicable cuando se trate de los funcionarios a que se refiere el artículo 99 de la Constitución, como es el caso del Presidente de la República, en cuyo caso, dará cuenta al Congreso”. En pocas palabras está diciendo que el presidente puede decir, intervenir y violar el principo de neutralidada cuantas veces quiera y no hay sanción alguna.

Y esto es muy malo por varias razones:

Primero, porque quien se supone es el primer ciudadano de la nación, debería comportarse equilibradamente y respetar el proceso en marcha.

Segundo, porque al no hacerlo, siendo además funcionario público, da un pésimo ejemplo a todas las demás autoridades y las alienta para que se comporten a favor de los candidatos de sus preferencias electorales. Tenemos miles de autoridades nacionales, regionales o municipales que harán, a partir de ahora, lo que les venga en gana sabiendo que no habrá sanción alguna más allá de una notificación asustadiza.

Tercero, porque la expresión condicional “habría” revela temor del ente electoral y por lo tanto dependencia y sujeción en lugar de independencia y firmeza. ¿Este es el JEE que nos va a garantizar un proceso limpio, justo e en igualdad de condiciones para todos?

Finalmente deja al descubierto la mala entraña del jefe de estado al que poco le importan las elecciones y que más está pensando perjudicar a sus enemigos políticos –el fujimorismo y el aprismo- que en comportarse como presidente de todos los peruanos.

Ollanta Humala ha pulseado al Jurado Nacional de Elecciones y en esa compulsa ha ganado; sabe que puede decir o hacer lo que quiera y a favor de quien le plazca y nada, absolutamente nada le pasará.

Lo concreto es que en estas elecciones generales el primer mandatario de la nación esta dispuesto a ser también el primer violador y abusador de la ley; y el JNE a emitir resoluciones que no sirven, en la práctica, para garantizar los derechos políticos de los ciudadanos.

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