EL PRESIDENTE EN CAMPAÑA

El principio de neutralidad política es un concepto fundamental y quiere decir que un funcionario del estado no debe intervenir en beneficio o en perjuicio de algun partido o movimiento político.

B14122015Si lo hacae vulnera este principio y la ley. Ley 27815, :Artículo 7, que dice:“ Deberes de la Función Pública. El servidor público tiene los siguientes deberes: 1. Neutralidad: Debe actuar con absoluta imparcialidad política, económica o de cualquier otra índole en el desempeño de sus funciones demostrando independencia a sus vinculaciones con personas, partidos políticos o instituciones”.

Y esta vulneración es aún mucho peor cuando quien la hace tiene el mayor cargo público de la nación, representa a todos los peruanos y debe, siempre, ubicarse por encima de la rivalidad en medio de un proceso electoral que el mismo ha convocado.

En nuestro país el presidente de la república no conoce el principio de neutralidad; nadie se lo ha explicado y además cree que su derecho a opinar es más importante que cualquier otro derecho y puede anteponerlo a su rol de presidente de todos los peruanos.

El viernes 11 de diciembre el presidente volvió a atacar a un grupo político. “Yo me ratifico. El señor Alberto Fujimori ha sido un corrupto, un ladrón de marca mayor. No está preso por pasarse una luz roja. Él mismo se declaró culpable por corrupción porque no quiso ventilar públicamente todas las trapacerías que hizo” dijo.

Lo dicho no puede tomarse como una simple opinión ni como uso de su libertad de expresión sino como lo que es: una cínica y desvergonzada intervención en el proceso electoral. Y si no lo es, entonces es el manifiesto deseo de distraer a los medios y a la opinión publica –otra vez- de la cobertura mediática sobre la cita que su esposa, Nadine Heredia, tuvo durante seis horas ante la fiscalía por lavado de activos.
Ante lo ocurrido, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones, JNE, Francisco Távara, declaró inmediatamente que se debe respetar el principio de neutralidad en época electoral por parte de los funcionarios públicos. “Invoco a todo el aparato estatal a respetar el principio de neutralidad”.

El presidente hace muy mal y merece el repudio de la opinión pública y un llamado de atención mucho más directo y enérgico por parte del JNE o de los partidos políticos en general, porque sus declaraciones simplemente contaminan un ambiente electoral que a todas luces le será adverso, perjudicial y en el que su partido perderá estrepitosamente. Esto que hace con el fujimorismo es tan repudiable como si lo hiciera con al aprismo, ppkausismo, toledismo o con cualquier movimiento político. Los peruanos debemos rechazar esta conducta por antidemocrática y desequilibrada.

Finalmente diremos que si el presidente, siempre mal asesorado o carente de todo consejo político, intenta con esto hacer daño a la candidatura de Keiko Fujimori, solo ha logrado el efecto contrario. Sus ataques solo van a conseguir una reacción de solidaridad por parte de los denominados “albertistas” hacia Keiko ayudándole no sólo a consolidar su primer lugar en los sondeos sino quizá hasta ganar en primera vuelta. Ha quedado, una vez más, como el personaje de la fábula que tocó la flauta sin saber cómo.

El presidente en campaña es, por lo demás, explicable en el deseo de enturbiar al máximo este proceso electoral a fin de ganar algo a río revuelto porque sabe que no hay otra forma de cambiar el resultado que las ánforas van a dictar en abril del 2016 y de sus consecuencias a partir del 28 de Julio del próximo año en que la justicia deberá hacer su trabajo sin revancha, sin vendettas pero sin impunidad.

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