EL NIÑO QUE PUEDE HACERNOS LLORAR

El Pleno del Congreso de la República, dando muestras que se ha comenzado a gobernar con sentido común y responsabilidad, aprobó una moción de Orden del Día mediante la cual se constituye una Comisión Especial encargada de la supervisión, control y fiscalización de las acciones desarrolladas por el Poder Ejecutivo para la prevención y colaboración frente al fenómeno de El Niño. La moción fue aprobada unánimemente por un total de 91 congresistas.

21ago15aLos fenómenos meteorológicos como El Niño no son algo que se puede mirar con desdén. En 1997 este mismo fenómeno tuvo un impacto negativo muy fuerte. Se perdieron más de 3,500 millones de dólares en casas, cultivos, carreteras y en infraestructura sobre todo en el norte del país. Este Niño que viene es realmente peligroso. Puede causar muchas pérdidas y graves problemas en las zonas donde se va a producir.

Pero los fenómenos meteorológicos también tienen un impacto político. En la elección presidencial de los Estados Unidos del 2008, los efectos del Huracán Katrina fueron políticamente un pasivo difícil de contrarrestar por el gobierno que buscaba la reelección. En el desastre perecieron 1.800 personas, 180.000 casas y edificios quedaron destruidos, y se registraron daños valorizados en más de 75.000 millones de dólares. Los republicanos perdieron la elección presidencial y el manejo del congreso por su indolencia, su incapacidad y su frivolidad frente a un tema tan delicado.

En el 2012 otro fenómeno meteorológico sacudió los Estados Unidos. Esa vez fue el Huracán Sandy. La elección presidencial estaba muy reñida. Obama podía perder la reelección porque Mit Rommey le pisaba los talones. Pero el manejo que hizo del desastre lo mostró como un líder compasivo y preocupado por los damnificados y subió en la votación lo suficiente para ganar. Obama recordará el nombre de Sandy con especial sentimiento.

Lo que ha hecho el congreso ha sido ponerse del lado de la fiscalización de los recursos para que se ejecuten correctamente y, sobre todo, rápidamente. La burocracia es indolente e insensible y puede, como en otro desastres naturales, ponerse de perfil o simplemente no actuar con la urgencia del caso. El Niño puede hacernos llorar y puede impactar la propia campaña electoral.

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