El momento facebook y la bala perdida

Las galerías de fotos que el Ministerio de Defensa y de la Mujer publicaron el Domingo pasado en sus páginas web – y que corresponden al momento en que llegaron los tres niños y su madre,  traídos desde Ranrapata, Junín, luego del operativo antiterrorista en el que intervinieron fuerzas combinadas – muestran a la Ministra de la Mujer, Ana Jara y a la Primera Dama, Nadine Heredia, cargando a estos menores con “natural” devoción y delante de los medios “oportunamente convocados” un Domingo en la tarde. Este hecho grafica el problema en que está sumido el Gobierno. Por un lado, querer reclamar para si una victoria perennizándola en unas fotos, y por el otro, la constatación que tal victoria no existió y que trajo la muerte de una niña inocente que el Gobierno, increíblemente, ignoró y cuyos responsables no se conocen aún.

 

Las notas de prensa – de los Ministerios, de Defensa, de la Mujer, de la Presidencia del Consejo de Ministros y de la Presidencia de la República, publicadas ese domingo y en las horas siguientes – repiten el error, siendo el peor, el del MINDEF que no sólo dice que se trató de niños secuestrados –que, ya sabemos, no eran tales- sino que consigna que “El operativo se desarrolló con presencia de personal del Ministerio Público”; hecho desmentido por el Fiscal de La Nación.

 

Esta nueva “victoria”, “adecuadamente” reforzada, ese mismo Lunes también por el Primer Ministro, Juan Jiménez, en conferencia de prensa, repitiendo otra vez que eran niños “rescatados”, ha generado una natural indignación al conocerse, las circunstancias de la muerte y las contradicciones del Gobierno para explicarla.  Por momentos el gobierno al defender, no comprendemos bien qué, termina dando otra impresión.

 

El tío, el primo y el abuelo de la niña, el Juez de Paz de la comunidad de Huancamayo, así como el Alcalde de Santo Domingo de Acobamba, señalan a militares como responsables tanto de la muerte como del intento de desaparición del cadáver de la niña. “Entraron disparando”, han dicho.

 

¿Podría ser que una bala perdida mató a la niña y que alguien quiso ocultar primero el cuerpo y luego el hecho?¿Por qué dice la Ministra Jara que a ella debió obedecer una versión oficial?¿Quien creó esa “versión oficial” que terminó siendo un “error garrafal”?

 

El Ministro de Defensa, Pedro Cateriano, ha ayudado poco en el esclarecimiento. En el Congreso dijo que hubo “un fino trabajo de inteligencia” pero, al mismo tiempo, que un perro fue el causante del tiroteo. Dijo que la madre era senderista pero el Ministerio Público la liberó diciendo que no es acusada sino testigo.  Dijo que no esconden nada  pero pidió “sesión reservada”. ¿Por qué? ¿Qué hubo, de secreto, en Ranrapata?

 

El Presidente Ollanta Humala ha tratado de pasar la página señalando que “las cosas deben aclararse”. Debería apurarse en hacerlo sobre todo porque él es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas. Es indispensable saber qué pasó por el éxito en la lucha antisubversiva.  Sin embargo, otra vez, queda la sensación que, a veces, la desesperación por el “momento facebook” gana a todos, sobre todo a quienes están más cerca del poder, y que además cuando ocurre al mismo tiempo un hecho trágico pero fortuito, como una bala perdida que causa la muerte de un inocente, no saben cómo explicar las cosas de la manera como deben hacerlo los verdaderos líderes: con la verdad.

 

Alfonso Baella Herrera

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