EL IPHONE Y LOS POLÍTICOS INTELIGENTES

Apple lanzó ayer, en California, los nuevos teléfonos inteligentes Iphone 5C y 5S. En realidad, más que imponer una nueva tecnología buscan ganar participación en el mercado de “smartphones” donde Apple se reduce a menos de 15% y la feroz competencia de Samsung supera el 31%. Pero veamos algunas características. Mientras el 5S tiene un procesador doble de rápido, permite la cámara lenta, mayores aplicaciones biomédicas y un lector de huellas digitales para autenticar al usuario; el modelo El 5C aporta un nueva carcaza de policarbonato, 5 colores y varias mejoras adicionales siendo sobre todo el bajo precio –US$ 99 dólares– un punto que abre múltiples perspectivas. En Lima, cuando llegue este modelo, quizá bordee los 500 soles.

 

Más allá de las interesantes innovaciones este lanzamiento trae al presente la reflexión sobre cómo la tecnología de “teléfonos inteligentes”, la visión de su uso y su aplicación, pueden ayudar a mejorar la participación ciudadana en el debate público. ¿Y por qué no? Si estamos en la época de “patrulleros inteligentes”, bien haríamos en pensar si los políticos y sus partidos pueden también serlo.

 

En el Perú somos más de 10 millones de usuarios de Internet. Existen casi un celular por habitante; es decir, cerca de 30 millones. De ellos la tercera parte son “inteligentes” y la capacidad de renovación avanza de manera dramática. Todos quieren un “Smartphone” y la guerra de precios beneficiará a los usuarios. Si sumamos a esto que en Facebook, la red social más importante del Perú, hay 12 millones de usuarios y en Twitter aproximadamente 1.5 millones de peruanos, el panorama es bastante interesante.

 

Sin embargo, si bien Internet y las redes sociales parecen haber llegado a la política –allí están los ejemplos de las movilizaciones vía Facebook contra la Repartija, contra el Servicio Militar Obligatorio o contra La Ley del Aporte Obligatorio a las AFPS– no ocurre al revés. Es decir, la política o, mejor dicho, los partidos políticos no parecen estar avanzando al ritmo ni de la tecnología, ni de la innovación, ni de la modernidad. Pocos son los que han asumido el reto de reestructurarse en esa perspectiva. Y en estos tiempos en que se discute, por ejemplo, el financiamiento de los partidos políticos, sería interesante que se destinara parte de esos montos no sólo a comprar tecnología –como teléfonos inteligentes u otros adminículos– sino a capacitar a los partidos, sus activistas y que, a través de ellos, se enseñe a los ciudadanos.

 

El ciberactivismo es un arte y hasta una ciencia. Hay un espacio enorme para que jóvenes o quienes piensan como jóvenes participen en política, investigando, leyendo, tomando posiciones, compartiendo, debatiendo, difundiendo, pero también fiscalizando a sus autoridades partidarias y públicas. Necesitamos teléfonos inteligentes y también, por cierto, políticos y partidos que tengan esa condición.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

 

Publicado por Expreso el 11.9.13

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