EL “INGREDIENTE” GASTÓN

 

Gastón Acurio, el más célebre y marketeado representante de la cocina peruana, seguramente se deleita con la preocupación que levanta en todas las tiendas políticas la sola idea de su posible participación en la próxima contienda electoral del 2016. Hasta las encuestadoras apuran preguntas y análisis sobre su candidatura presidencial y no pocos partidos lo jalonean de aquí y de allá para, aferrándose a él, alucinar mantener o regresar al poder, y meter -con una hipotética fórmula bien sazonada- cuanto parlamentario sea posible.

 

Gastón es, sin duda, una historia peruana de éxito. Y lo es, no sólo por su sazón sino por su razón. Es decir, Gastón es mucho más que un cocinero. En realidad es un emprendedor, un empresario, un innovador y sobre todo, uno de los mejores exponentes de lo que podríamos llamar la revaloración del autoestima nacional. Sacó a los cocineros de la cocina y los puso en otra dimensión en tal magnitud que peruanos y cada vez más extranjeros están convencidos que la nuestra es la mejor cocina del mundo ¿Alguien puede pensar hoy en una comida mejor que la peruana?

 

La fama de Gastón, como para los no convencidos, va de un extremo a otro. Así como promueve, con su programa de televisión y sus libros, potajes, ingredientes y recetas del Perú profundo, impulsa emprendimientos educativos como una universidad gastronómica en un arenal de Lima sur, inaugura otro restaurante que agrega a las varias decenas que ya tiene en todo el mundo, o gana algún nuevo premio internacional. En general, Gastón tiene una fama bien ganada que lo convierten en un digno, sano y auténtico ejemplo a seguir para todos los peruanos y para cualquiera en el mundo.
Pero ¿Basta eso para ser candidato y eventualmente presidente del Perú? Esa es, en verdad, la pregunta que debemos hacernos y cuya respuesta debería llevarnos a una reflexión seria sobre qué queremos para el presente y para el futuro. ¿Basta un Gastón para cambiar al Perú? Es una difícil respuesta que no tengo. Pero me preguntaba, a propósito del Mundial Brasil 2014, ¿Qué hubiera pasado si Perú hubiera clasificado? Me temo que tendríamos, por lo menos once potenciales candidatos a la presidencia con cara de futbolistas; fijos serían futuros congresistas; y a Markarian lo tendríamos como puntero en las encuestas para la alcaldía de Lima. No me quiero imaginar a Perú pasando a la segunda fase ni mucho menos llegando a la final. Tendríamos a la nueva clase política sin más mérito que saber jugar fútbol. ¿Es suficiente destacar en un sector para extrapolar exitosamente ese éxito a la política y más aún, al gobierno de nuestro país?
A veces los peruanos no tomamos las cosas con la seriedad que deberíamos. Nadie puede discutir, un segundo, ni el mérito, ni el talento, ni la potencia de Gastón pero debemos dejar de lado la improvisación, el impulso y la inmediatez por la planificación, la serenidad y la visión de largo plazo. Los peruanos deberíamos dejar de creer en caudillos como principal solución a los problemas y comprender que son las ideas y la unidad lo que nos va a permitir hacer y consolidar los cambios tan anhelados para alcanzar el verdadero desarrollo.

 

 

Por: Alfonso Baella Herrera
Publicado en Expreso el 9.2.14

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