EL GOBIERNO DEL ESCORPIÓN

“Un maestro oriental vio a un escorpión cuando se estaba ahogando y decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el escorpión lo picó. Debido al dolor el maestro lo soltó y el animal cayó al agua y empezó a ahogarse de nuevo, el maestro intentó sacarlo y otra vez el animal lo pico. Alguien que estaba viendo la escena se le acercó y le dijo:
– Disculpe, pero usted es terco. Cada vez que intente sacarlo del agua le volverá a picar. El maestro respondió: – La naturaleza del escorpión es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar. Con la ayuda de unas hojas, el maestro sacó al escorpión y evitó que se ahogue”.

 

Es posible que muchos hayan leído esta u otra versión de la fábula del escorpión. Todas aluden a lo mismo; es decir, a la naturaleza inmodificable de las personas. Y esta fábula podemos relacionarla con dos características visibles del presidente Humala. Una es la confrontación y la otra es la desconfianza hacia quien genera riqueza.

 

La confrontación parece su escenario más cómodo. Se enfrenta a los empresarios pesqueros, promotores educativos, estudiantes universitarios, mineros, inversionistas, diplomáticos, policías, periodistas, etc. También lo hace con sus padres y hermanos, o con quien cree sus rivales más peligrosos como el fujimorismo y el aprismo. Ineficaz para tender puentes busca más bien dinamitar todo lo que signifique diálogo. A pesar que hace esfuerzos su naturaleza siempre lo devuelve a la confrontación estéril en la que sus ministros favoritos, Cateriano y Figallo, cumplen ese papel tan poco edificante.

 

La segunda característica tiene que ver con su aversión a la generación de riqueza. En varias declaraciones Humala ha mostrado su disconformidad con que hagan negocio los laboratorios, las universidades, las mineras o los medios de comunicación privados. En el “pensamiento Humala” lucrar es casi un pecado. Influenciado, seguramente, por su educación familiar y profesional vinculada al Velascato y a la revolución comunista de Fidel Castro, nuestro presidente levanta la ceja cada vez que alguien menciona utilidades, márgenes o ganancias. Su nula experiencia empresarial y su corazón de servidor público como capitán del ejército peruano orientan su naturaleza hacia repartir y no hacia crear.

 

Estas son dos características de este gobierno que lo hacen un escorpión limitado por su propia naturaleza. Nos queda, a los ciudadanos, insistir y exigir diálogo político respetuoso y aplaudir toda la riqueza que la iniciativa de los peruanos libres pueda crear.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado por Expreso el 29.12.13

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