El fracaso de la manipulación

El viernes último la publicación de un simulacro por parte de la empresa DATUM en la que el Sí obtiene el 54% y el No 46% ocasionó un revuelo de tal naturaleza que resulta conveniente revisar con más detenimiento este acontecimiento, de efecto político y mediático, porque no todo lo que parece, es.

 

¿Qué había ocurrido que los 20 puntos de diferencia, en promedio, que todas las encuestadoras daban hasta hacía dos semanas, se convirtieron, de repente y sin ninguna publicidad por parte del NO,  en tan sólo 8? ¿Habían, finalmente, los cerros y los arenales de nuestra gran capital, entendido a la alcaldesa y a sus asesores? ¿Fueron acaso  Acción Popular, Somos Perú, Alianza para el Progreso, Partido Popular Cristiano, Perú Posible, Tierra y Libertad, el MAS, Patria Roja y el Partido Humanista los que la hicieron subir 10 puntos? ¿Fue –como han dicho varios “analistas”– que el NO, repentinamente encontró el rumbo, los ignorantes ya nos son tales, hay menos mafiosos y corruptos en la ciudad, o que el mítico Luis Favre puede realmente dirigir la mente de los peruanos y, ni qué decir, de los limeños, con su carteles y sus memes tan “geniales”?

 

Veamos. La ficha técnica, publicada en la web de DATUM al día siguiente de su difusión, resulta reveladora. La muestra fue de 340 simulacros válidos  para 6 millones de electores; se hizo en sólo 32 de los 43 distritos de la capital; no hubo supervisión en 60% de los simulacros realizados por los encuestadores según se señala en la propia ficha.  DATUM agrega además algo muy interesante: “Los resultados obtenidos a través de este sondeo (simulacro) no pueden ser comparados con resultados obtenidos mediante encuestas de intención de voto, ya que son técnicas completamente diferentes” y, finalmente dice que la metodología usada: “no tiene sustento científico”. Ver ficha (http://www.datum.com.pe/pdf/SIMULFEB1.pdf)

 

Un buena parte de los que apoyan el NO salieron casi en automático a decir que esto era la prueba de una imparable tendencia y que prácticamente la revocatoria se había caído. A más de un ideólogo del NO le faltó tinta para sobar a Favre “olvidándose” que el simulacro se hizo cuando no había campaña del argentino-brasileño. La campaña de paneles se hizo pública el 6 de febrero y el trabajo de campo de DATUM se hizo del 1 al 5 de febrero. Muchos se preguntan: ¿A qué se debió, entonces,  la repentina subida, de Villarán de la Puente, en 10 puntos, si durante esos días no hizo más que aparecer en el programa de Milagros Leiva, en una bien regularona presentación de la alcaldesa, y sus voceros más bien desaparecieron?

 

El propio Beto Ortiz comenzó, con ironía y durante los días en que se hacía el simulacro, a pasar fragmentos del programa de Jaime Bayly del 2010, en los que aparecía Villarán de la Puente mostrando claramente sus propias contradicciones y promesas incumplidas,  porque nadie del NO le aceptaba una entrevista. ¿Cómo explicar entonces este sorprendente cambio en el sentimiento popular hasta en los segmentos más humildes? Misterio.

 

Si bien es cierto, en política, la percepción es la realidad, también lo es que la realidad, precisamente en esos arenales y cerros, no ha cambiando un ápice y, peor aún, crece en frustración e indignación. Villarán de la Puente y los suyos se dan palmadas como si un simulacro fuera a cambiar la realidad o la percepción de esos millones que siguen esperando. La mayoría quiere un cambio no sólo en Lima sino en esa clase política que sigue creyendo que puede manipular sin que nadie lo advierta. El pueblo quiere dar lecciones y el 17 de marzo es una gran oportunidad para empezar.

 

Alfonso  Baella

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