EL ESTADISTA DEL DAÑO

Recién bajado del vuelo comercial que lo trajo de Canadá el presidente Ollanta Humala no tuvo mejor idea -para sacar lustre a su recién recibido galardón de Estadista del Año- que llamar mezquinos a todos los que, con razón, piden una explicación sobre el escandaloso uso de fondos públicos en el pago a gobernadores para que funjan de portátiles del Partido Nacionalista, del que su esposa es la presidenta.

 

Dos declaraciones, en un tono malhumorado y castrense, fueron suficientes para dejar en el aire, y poner al borde de la renuncia, a la jefa de la Oficina de Gobierno Interior, Dacia Escalante, quien había dicho, horas antes, que estos funcionarios venían a Lima a capacitarse cuando, en verdad, venían “invitados” por el mismo Humala.

 

La contundencia presidencial no dejó duda. “Sí, yo los he invitado, ¿cuál es el problema? El Gobierno ha invitado a todos, aquellos que no hayan ido (a la celebración en Palacio) tendrán sus razones; los que fueron, bienvenidos, y la próxima vez que haya un evento de esa naturaleza, también los invito así que déjense de mezquindades”.

 

Según varios testimonios y reportajes periodísticos los gobernadores fueron “usados” por el gobierno durante la “espontánea” celebración tras el fallo de La Haya, en que fueron traídos para bailar y levantar banderas con la O de Ollanta en el Patio de Honor de Palacio dando la impresión de una espontánea celebración popular.

 

Lo cierto es que el presupuesto de los gobernadores pasó de 46 millones en el 2010, a 83 millones de soles en el 2014, de los cuales 70 son para sueldos, siendo además que muchos de esos gastos son casi imposibles de fiscalizar.

 

Los gobernadores son representantes del presidente pero son, en el fondo, una institución antigua, que duplica muchas funciones y que debería desaparecer. Algunos de ellos, inclusive, actuaron en este gobierno boicoteando las iniciativas del Ejecutivo en Cajamarca. El gobierno decía una cosa y ellos, los representantes de Humala, hacían exactamente lo contrario.

 

No sabemos las razones para el premio con que el Canadian Council for the Americas (http://www.ccacanada.com/) distinguió a nuestro presidente pero es posible que aquí, donde vemos su desempeño todos los días, los peruanos no compartamos ese criterio sino sintamos frustración. Humala, con su estilo, más parece el estadista del “daño” porque ya casi no hay oportunidad en que sus propias declaraciones jueguen en contra de si mismo. Lo dicho esta vez tiene un tono desafiante. Nos queda, por lo pronto, seguir censurando esas expresiones tan poco edificantes y tan innecesariamente soberbias.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en Expreso 16.4.14

  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Google Buzz
  • LinkedIn
  • Tumblr
  • Yahoo! Bookmarks
  • E-Mail

Leave a Reply