El carácter del Presidente electo

 

 

No sólo no hay luna de miel para el gobierno entrante sino que, antes de haber comenzado, ya muchos empezaron a desilusionarse. No es por una estocada de la oposición política ni de las revelaciones de la prensa adversa o independiente.

El aún inédito gobierno de Ollanta Humala se desangra minuto a minuto por algo que podría parecer hasta banal: la verdad sobre el viaje a Rusia de su hermano menor Alexis Humala

 

¿Es sólo esa la razón de todo este revuelo? La respuesta es no.

 

Lo ocurrido (Alexis Humala diciendo que fue por su cuenta, Ulises Humala diciendo que fue en representación del partido,  Gana Perú, partido de los Humala, diciendo que no fue enviado por el presidente electo y la Cancillería Rusa diciendo que la visita  “fue organizada por iniciativa de la parte peruana… inclusive en lo que se refiere al estatus del jefe de la delegación peruana”) es, en el fondo, una prueba para nuestro Presidente electo y para su entorno más íntimo.

 

Su hermano Ulises y, nada menos que, la Cancillería Rusa le han dicho mentiroso y él parece que ha decidido callar y no aclarar las cosas inmediatamente.

 

Sería bueno, a propósito de su handshake con Obama, recordar lo que el Presidente de los Estados Unidos hizo luego de meter la pata, nombrando a varios “colaboradores”, como Ministros, cuando tenían graves problemas de impuestos impagos, apenas iniciado su gobierno. Barack Obama no envió un comunicado, ni espero que nadie lo desmintiera, ni se escondió de la prensa, ni esperó que el tema pasara al olvido. Obama hizo algo bien simple y con eso terminó el tema. Reconoció humildemente lo ocurrido diciendo: “Creo que esto fue un error. Creo que metí la pata. Y asumo la responsabilidad por ello y vamos a asegurarnos de arreglarlo para que no ocurra de nuevo”. Finito. Todo el mundo pasó la página y la oposición, que estaba con el cuchillo en los dientes, se quedó sin piso.

 

Por qué, nuestro Presidente, no hace lo mismo?

 

Ollanta Humala tiene una enorme oportunidad. El destino se la ha puesto delante. Puede capitalizar muy bien este problema diciendo la verdad o puede iniciar un proceso cuesta abajo.

 

Este hecho pone a prueba su carácter como líder y la esencia de lo que es o, inclusive, de aquello en lo que quiere convertirse.

 

Encontré esta definición de carácter:

 

“El carácter es el fundamento más importante en el crecimiento y estabilidad de todo liderazgo. Lo conforman aquellas cualidades morales que cada individuo tiene. Nuestro carácter determina si el valor de las cosas que hacemos son excelentes o son pobres. Si son pobres y de poco valor es porque así es nuestro carácter. Pero si lo hacemos con excelencia y está bien hecho, es porque así es nuestro carácter. La forma en que un líder trata las circunstancias de la vida dice mucho de su carácter. Por eso las crisis no necesariamente forman el carácter, pero sí lo revelan”

 

Por eso lo ocurrido con Alexis en Rusia es una oportunidad, para todos,  para conocer cuál es el verdadero carácter de quien será, en pocos días, el Presidente del Perú por los siguientes 5 años.

 

La manera como finalmente resuelva este incidente nos mostrará una guía para el futuro.

 

Los liderazgos que trascienden dan ejemplo de principios y valores, siempre.

 

Los líderes que prevalecen, más allá de sus efímeros períodos de gobierno, son aquellos que entienden que no están para parecer perfectos o infalibles sino que son capaces de reconocer sus limitaciones –humanas como las de todos- y mostrar un verdadero horizonte de esperanza y sobre todo de confianza.

 

Los 8 millones de peruanos que votaron por él y los otros – que no lo hicimos – merecemos todos algo tan simple pero tan importante como la verdad.

 

Alfonso Baella Herrera

 

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