DUEÑO DE SU SUERTE

Ipsos-Perú hizo el Lunes pasado un recuento estadístico sobre la popularidad del presidente Ollanta Humala desde que llegó al poder.18032015 Empezó en Junio del 2011 con 70% y hoy apenas supera el 20% cuando faltan un año y meses para concluir su mandato constitucional. Lo importante del recuento no son sólo las cifras sino los hechos que impactaron en esa popularidad.

La lista es, vista en su conjunto, reveladora. Empieza con el escándalo, hasta hoy no investigado, del viaje de Alexis Humala a Rusia. 82% rechazó el mismo. Luego ocurrió la cena en Las Brujas de Cachiche que hizo renunciar a su primer Vice presidente Omar Chehade. 38% consideró que el presidente no tuvo un buen manejo. En Julio del 2012 Conga se convirtió en la primera gran muestra de indecisión y a pesar que el 56% quería que el proyecto minero se ejecutara, el presidente no tuvo el coraje para hacer cumplir la ley. Conga no fue.

La intención de compra de los activos de Repsol puso al 61% en contra del gobierno y echó más dudas sobre si este estaba o no en favor de la inversión privada. En Junio del 2013 Humala tuvo la oportunidad de mostrarse magnánimo pero decidió no conceder indulto a Fujimori ni abrir la puerta para su prisión domiciliaria. En Enero del 2014, ante el estallido del escándalo López Meneses, el 64% de los peruanos consideró que el presidente estaba involucrado en ese ilegal reguardo policial.

En Febrero de ese mismo año, y luego de la abrupta salida del entonces premier Villanueva por supuestamente intentar aumentar la remuneración mínima vital, Humala decidió aumentar al doble la remuneración, pero de sus ministros de estado. 84% se opuso a esta medida. Hace un año alrededor del 70% de los peruanos se manifestaron en contra del papel de la primera dama y consideraron que era negativo. En Enero de este año la opinión pública fue contundente señalando que el presidente ha sido cómplice de su ex jefe de campaña y financista, Martin Belaúnde Lossio, quien además fugó en las narices del gobierno a Bolivia.

La aceptación de la gestión presidencial hoy se ubica alrededor del 20 a 25%. Toledo terminó su gestión con 10% y García con 29%. Sería bueno reflexionar –para el futuro- sobre las expectativas y la realidad; sobre las promesas y las decepciones. Pero, sobre todo, en como errores propios, malas decisiones o silencios inoportunos pueden generar percepciones difíciles de superar para quien gobierna. Humala quizá no sea todo lo malo que muchos creemos, pero se ha ganado el lugar que tiene por propio esfuerzo. El poder y la evaluación que el soberano hace son implacables; nunca admiten merecimientos.

Por eso importa no solamente lo que uno hace o deja de hacer, sino lo que uno comunica o deja de comunicar. La buena suerte sólo la necesitan los mediocres. Los que comprende cuál es su verdadera responsabilidad están en la obligación de gobernar conduciendo y orientando a los ciudadanos.

Por: Alfonso Baella Herrera
Publicado por Expreso el 18.3.15

  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Google Buzz
  • LinkedIn
  • Tumblr
  • Yahoo! Bookmarks
  • E-Mail

Leave a Reply