DISCURSO PARA OTRO TIEMPO

Es imposible entender el mensaje político que trajo el discurso del presidente por el 28 de Julio sin ver la última encuesta de GFK, publicada el Domingo pasado, según la cual el gobierno cae a 72% de desaprobación luego de tener 61% en el 2013 y 55% en el 2012. Las palabras del primer mandatario han sido, en buena cuenta, el intento de responder a esa desaprobación que, por lo demás, sigue en picada. Sin embargo, era difícil un mensaje lo suficientemente convincente sin hacer algunos meas culpas. Sin un acto de contrición no había camino para el reencuentro con los ciudadanos. Esa condición no se dio y el presidente prefirió sólo mirar adelante.

 

El mensaje tuvo claramente dos momentos. El primero, con anuncios realmente importantes en relación a la Educación y Salud; que si se cumplen habremos iniciado un camino que nos puede dar cierta esperanza en el futuro, algo más sobre seguridad y nada sobre corrupción. Y el segundo, donde insistió en la palabra millones varias veces pero donde se esperaban no sólo cifras sino respuestas. Pareció por momentos un discurso para otro tiempo.

 

Todos los gremios vienen reclamando desde sus puntos de vista lo que se requiere para salir del estancamiento pero poco de eso se dijo. La verdad es que en Junio crecimos menos de 1% y esa no es sólo una cifra mala y traumática sino que políticamente tiene un solo responsable. Por eso el discurso deja la sensación de una oportunidad perdida para relanzar el crecimiento donde la inversión privada es fundamental. Si cada punto del PBI significan 70 mil puestos de trabajo nuevos y cada año ingresan 350 mil nuevos trabajadores sin plaza laboral es fácil advertir lo que se viene. Si a eso le sumamos más programas sociales y más asistencialismo estamos incubando un desastre.

 

Los ministros deben hacer ahora su trabajo y entrar en el detalle inmediatamente. Tienen que destrabar, promover, gestionar y, en suma, bajar a la ejecución. Antes de terminar Agosto, la flamante primer ministro, Ana Jara, deberá ir al congreso para pedir el voto de confianza para el gabinete. El escenario será en ese congreso donde Solórzano apenas pudo ganar por dos votos tránsfugas y en el que Espinoza recibió un sonoro aplauso cuando ingresó el pasado Lunes minutos antes que lo hiciera el presidente. Difícil y delicada tarea.

 

Jara va a necesitar no sólo a sus todavía incondicionales congresistas, a sus nuevas adquisiciones y a las llamadas oportunas de palacio, sino necesitará convencer a la opinión pública que puede y entiende el problema político; que es además exponencial a la sombra de la candidatura de Nadine. Así que o asume el reto con transparencia, gira con liderazgo y sensatez, o los peores augurios pueden comenzar a convertirse en realidad.

 

Por: Alfonso Baella Herrera

Publicado en el diario Expreso el 30.7.14

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