DESCABEZADO

Los reflectores electorales están sobre el candidato del partido nacionalista Milton von Hesse. Rumores no confirmados señalan que había renunciado a la candidatura presidencial por el partido de gobierno. Es más, se dice que Von Hesse estaría esperando la llegada del presidente Ollanta Humala de Francia, donde se encuentra asistiendo a la COP21, la conferencia sobre el cambio climático, para entregarle su carta de renuncia.

04122015Por qué ocurre esto en el nacionalismo? Qué ha hecho que el ministro preferido del gobierno decida apartarse de la candidatura que aceptó hace sólo semanas?

La respuesta es muy sencilla y para ello podríamos dar hasta tres razones de peso. En primer lugar porque la candidatura de von Hesse no prende. Es decir, su personalidad, su tipo de discurso o su imagen no son las de un candidato convocante, arrollador o empático. Von Hesse no pasa de ser un buen muchacho, un buen ministro y no contagia y mucho menos provoca votar por él.

En segundo lugar porque, quizá producto de lo anterior aunque no solo por ello, no sube en las encuestas. De hecho, la última encuesta de GFK lo muestra con un 0.2% de intención de voto, cifra bajísima para un candidato de gobierno y pésima para alguien que se suponía iba a aprovechar esta campaña para hablar de “todas” las obras que se han hecho en este gobierno y que “nadie” ha visto. Lo cierto que es que anda mudo y sin fuerza ni proyección.

En tercer lugar porque el tema de las agendas le ha caído también a él. En ese 0.2% hay un efecto “agendas” que lo ha sepultado por su cercanía a Heredia que está identificada con la mentira y que es un pasivo político que hunde a los que se acercan a ella.

Dicho esto von Hesse quizá no estaría lo suficientemente motivado para seguir y su salida sería cuestión de horas. Este hecho aviva las ilusiones de algunos como Daniel Urresti que estaría nuevamente “dispuesto” y a la orden. Al fin de cuentas el nacionalista mejor ubicado en las encuestas ha sido Daniel Urresti.

Otro que da vueltas es Alejandro Toledo que tiene los mismos enemigos que el humalismo. Es decir, el fujimorismo y el aprismo. En realidad esa alianza es, en el fondo, la más natural luego de 4 años y medio en que Perú Posible ha estado “colaborando con al gobernabilidad” del régimen de Ollanta Humala.

Lo cierto es que el papel de cualquier candidato que represente al gobierno es bien complicado y de pronostico reservado. El nacionalismo luce sin liderazgo, sin rumbo y absolutamente descabezado.

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